Conmemoran 106 años del natalicio de monseñor Leonidas Proaño

Viernes, 29 de enero del 2016 - 18:26 Imprimir Elaborado por: Sala de prensa
Conmemoran 106 años del natalicio de monseñor Leonidas Proaño

Leonidas Eduardo Proaño Villalba, nació el 29 de enero de 1910 en San Antonio de Ibarra, provincia de Imbabura, sacerdote que creó en Ibarra la juventud obrera cristina, propugnando los preceptos de la doctrina social de la iglesia y representante latinoamericano de la teología de la liberación, quien siendo nombrado obispo en Riobamba empezó a trabajar con las comunidades indígenas de la provincia del Chimborazo, en la alfabetización de adultos, organización de las comunidades e introduciendo el método de educación para la liberación.

La asambleísta Marisol Peñafiel participó hoy en Ibarra en el acto de conmemoración de su nacimiento organizado por la Secretaría de la Política de Imbabura, en cumplimiento del mandato constituyente de 24 de julio de 2008 que declaró a Monseñor Leonidas Proaño Villalba, Obispo de los indios y de los pobres, como personaje símbolo nacional y ejemplo permanente para todas las generaciones por su lucha contra la opresión, la exclusión y la marginalidad en el Ecuador. Además declaró esta fecha como fecha cívica nacional que se celebrará tanto en el sector público como en el privado.

El evento se realizó en el barrio Pucahuaico, donde están los restos de Monseñor Proaño. Asistieron autoridades locales y entre los ciudadanos que tomaron la palabra estuvo Lidia Arrobo representante de la Fundación Pueblo Indio, que creó y financió el obispo. También participó Dorian Maldonado, quien interpretó la canción Hermano Colibrí. El evento se cerró con la exposición de un mural en conmemoración a los 106 años de su nacimiento.

Marisol Peñafiel, representante de la provincia de Imbabura, expresó el orgullo de los imbabureños por el legado de Taita Leonidas y citó una de sus frases conocidas “por esto sueño en la posibilidad de una sociedad nueva. Por esto veo la necesidad de crear conciencia también en las organizaciones populares urbanas de la necesidad de una práctica económica, educativa y política que sea convergente con el caminar del movimiento indígena, de modo que no se produzcan competencias y conflictos, sino más bien colaboraciones complementarias”.

El obispo de los pobres creyó que sin organización no hay evangelización y promovió que las comunidades se organizaran para luchar por sus derechos a la tierra, a la educación y a la equidad, afirmó.

Recordamos desde la Asamblea Nacional el legado de este teólogo ecuatoriano, defensor de los derechos humanos de los pueblos y nacionalidades indígenas; siempre estamos esperando que la salvación nos venga de otra parte; hay que dar una vuelta total; la salvación, hablando en términos políticos, tiene que venir del pueblo, pero mediante una praxis, enfatizó.

CMM/