Asambleísta Franklin Samaniego, propone la reducción de costos en los servicios bancarios

Lunes, 04 de diciembre del 2017 - 16:18 Imprimir

Ecuador tiene una memoria histórica económica y social que nos marcó significativamente y que no puede ni debe repetirse: La crisis bancaria de 1999.

Este capítulo oscuro de la historia ecuatoriana destruyó la base de nuestra sociedad que es la familia, por eso hoy que debatimos este proyecto de reactivación económica, fortalecimiento de la dolarización y modernización de la gestión financiera, debemos tener presente en nuestras memorias al menos tres aspectos que definieron a la peor crisis financiera del Ecuador.

El primero, el daño social irreparable: 150 muertos; 3 millones de ciudadanos que emigraron desestructurando a la familia ecuatoriana, US$8 mil millones en pérdidas de dinero que aún no se han podido recuperar.

El segundo aspecto son las acciones legislativas que nos condujeron a aquella crisis. Si compañeros y compañeras, fueron precisamente las reformas en la legislación financiera introducidas en 1994, tendientes a la liberalización financiera que dejaron a los intermediarios financieros locales en absoluta libertad de manejar la cartera de crédito, liberados de las normas y controles que hasta entonces ejercía el Estado, a través del Banco Central. Algo muy similar a que se quiere hacer hoy con el Dinero electrónico cuando se pretende entregarlo a la Banca Privada, cómo si no supiéramos quienes son los banqueros.

Por ello el tercer aspecto se refiere a los actores que nos llevaron a aquella crisis, sin duda hay un protagonista que se vendió como la mejor alternativa, la Banca Privada. Recordemos que la crisis financiera produjo aproximadamente un 70% del cierre de las instituciones financieras del país.

Estos tres elementos nos hacen concluir que no podemos ser incautos y entregar la emisión orgánica de dinero a la banca privada, que ha demostrado que sus intereses económicos son incompatibles con el servicio al pueblo ecuatoriano. Basta con citar los costes que implica cada transacción cuando acudimos a un cajero automático, cuando pedimos un certificado bancario, ni que decir cuando tenemos la necesidad de acceder a un crédito. No seamos ingenuos a los bancos privados no le interesa el bienestar de los ecuatorianos, sino solamente sus mezquinos intereses.

El Estado ecuatoriano no puede ceder ante la presión de la banca. Si hoy los bancos dicen ser tan bondadosos y benefactores, si quieren hacer un bien al país que cooperen para fortalecer al Banco Central e impulsen campañas de promoción y apoyo al uso del dinero electrónico. Pero que no pretendan, so pretexto de su infraestructura, aprovecharse una vez más de la necesidad de los ecuatorianos. Es por eso que concuerdo la reforma planteada por el asambleísta Ponente de mantener el manejo del Dinero Electrónico en el Banco Central, pues corresponde al espíritu de generar una democracia económica en el país. En virtud de lo expuesto me permito sugerir la siguiente reforma:

Disposición General.- Con el objeto de fomentar la bancarización y el uso de medios electrónicos de pagos implementados por el sistema financiero nacional, en el plazo de cuarenta y cinco días desde la vigencia de esta disposición, la Junta de Política y Regulación Monetaria y Financiera establecerá, mediante resolución, la reducción del costo por concepto de los servicios que prestan las entidades financieras así como las entidades no financieras que otorguen créditos de los gastos con terceros derivados de las operaciones activas en que incurran los usuarios los usuarios de estas entidades de así como de los costos máximos y comisiones que se pacten por el uso de servicios de cobro con la tarjeta de crédito, débito, y otros medios de similar naturaleza a los establecimientos comerciales excepto aquellos servicios prestados a través de mecanismos.

La reducción de las tarifas también establecerá para aquellos servicios derivados de la utilización de medios de pago electrónicos vigentes a la fecha de vigencia de esta Disposición.

Los momentos difíciles de nuestras vidas traen consigo grandes aprendizajes… Yo aprendí que no podemos confiar ciegamente a la banca privada.

Franklin Samaniego
Asambleísta por Pichincha Otros Movimientos

Asambleísta por la provincia de Pichincha | Integrante de la Comisión De Justicia y Estructura del Estado | Independiente Visita Visita mi Perfil

 

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