Según lo estipula la Ley Orgánica de Donación y Trasplante de Órganos, aprobada por la Asamblea Nacional, el 14 de febrero de 2011, desde este 4 de marzo, todos los ecuatorianos y extranjeros residentes legalmente en el país, mayores de 18 años se convierten en donantes de órganos y tejidos, a menos que en vida hubieren expresado lo contrario.
Mientras, para quienes ya cuentan con el documento de identificación, podrán acercarse hasta las instalaciones del Registro Civil para llenar el formulario.
Quienes ya tienen cédula y no están dispuestos a donar deberán llenar y firmar un formulario en el que rechazan la acción. “Si una persona fallece y no avanzó a hacer la declaratoria de negativa, automáticamente se convierte en donante universal”, sostuvo Maldonado.
Según lo determina el Art. 29 de la normativa, en sus literales a) y b) los ecuatorianos pueden, en forma expresa, “manifestar su negativa a la donación de los órganos tejidos o células de su cuerpo para posterior implante en seres humanos vivos o con fines de estudio o investigación; o restringiendo, de un modo específico, su voluntad afirmativa de donación a determinados órganos, tejidos y/o células”.
La negativa de las personas a ser donantes no generará discriminación alguna y no podrá ser utilizada de modo público por ninguna autoridad, persona o medio de comunicación.
Objetivo
La Ley contribuye a mejorar la calidad de vida y, en muchos casos, a evitar una muerte segura de quienes por cualquier circunstancia requieren de un trasplante para seguir viviendo, asegurando los derechos a la vida, a la salud y al buen vivir.
Tiene por objeto garantizar el derecho a la salud en materia de trasplantes, los ciudadanos, tanto receptores como donantes, recibirán la mejor atención durante todo el proceso de trasplante, precautelando su salud y su vida.
Testimonio
Celso Maldonado narró el caso de Alberto Baldeón, quien esperó 14 meses para recibir un trasplante de hígado. A este hombre de 59 años le diagnosticaron cirrosis y el único tratamiento posible era el trasplante. “En el exterior, el costo ascendía a cerca de 300 mil dólares, cifra que difícilmente la podíamos reunir pero gracias a la bondad de los donantes la intervención fue posible”, manifestó Baldeón, en su testimonio, quien cada mes accede a un control médico.
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