Debemos legar a nuestros descendientes un mundo donde la exclusión y la injusticia, solo sean malos recuerdos: Fernando Cordero Cueva

Miércoles, 28 de marzo del 2012 - 18:25 Imprimir Elaborado por: Sala de prensa

El presidente de la Asamblea Nacional, Fernando Cordero Cueva, en el marco del homenaje al vicepresidente de la República, Lenín Moreno Garcés, resaltó que “una de las tareas humanas más difíciles de realizar, es aquella que nos permite pasar de los dichos a los hechos, de las ofertas a las concreciones y cuando alguien, superando esas dificultades, logra resultados objetivos y tangibles, no pasa inadvertido y gana el afecto y la admiración de nuestros compatriotas, como es el caso de nuestro amigo y compañero, Lenin Moreno Garcés”.

Enfatizó que la ceremonia de la Asamblea Nacional constituye un justo homenaje a quien, en el ejercicio de una verdadera revolución, impulsada por la ciudadanía, desde el 2007, lo llevaron a convertirse en Vicepresidente Constitucional de la República del Ecuador.

Al subrayar que hay acciones que ha desarrollado con éxito el Vicepresidente a favor de seres humanos invisibilizados y maltratados por generaciones, como son nuestros hermanos con discapacidad, pues han sido testigos de su generosa entrega a las misiones solidarias y de su empeño y tenacidad para hacer sujetos de derechos a quienes han sido excluidos y vejados desde hace mucho tiempo. “Debemos legar a nuestros descendientes un mundo decente en donde se pueda vivir con dignidad, donde la exclusión y la injusticia, solo sean malos recuerdos”, enfatizó.

“Toda la inmensa labor que ha desarrollado el Vicepresidente, en conjunción con otras instituciones nos ha servido a todos nosotros para renovar nuestra fe y compromiso por los más desvalidos y pobres, pues cuando tendemos la mano y nos preocupamos por nuestros semejantes, en realidad, lo estamos haciendo por nosotros mismos. Cual juego de espejos, al ver a mi prójimo, veo en él a mi madre, a mi hermano, a mi hijo, a mi mismo…”, agregó.

Así pues, continuó, resaltar los logros de los proyectos que ha llevado a cabo el Vicepresidente, es lanzar una mirada a lo profundo de nuestro ser como pueblo, pasando de la edad de la ira y el abandono - como nos relataría el maestro Guayasamín - a la edad de la esperanza, de la fe, del compromiso por legar a nuestros descendientes un mundo decente en donde se pueda vivir con dignidad, donde la exclusión y la injusticia, solo sean malos recuerdos.

El desarrollo constitucional de nuestro país nos da algunas pistas claves para comprender, teóricamente, el desarrollo de nuestros derechos; sin embargo, es en el análisis de las misiones solidarias llevadas a cabo por el Vicepresidente, en donde podemos aquilatar, en su justa dimensión, la consecución de los ideales constitucionales, al haber hecho visibles y verdaderos sujetos de derechos a nuestros niños, ancianos, mujeres y hombres que, por circunstancias diversas, sufren de algún grado de discapacidad, añadió.

Indicó que el haber comprobado, con pena y asombro, que a muchos de ellos, se los mantenía de una manera infrahumana, nos invade a todos un mea culpa por todas nuestras faltas como sociedad e individuos, pero así como nos congoja, el conocer la realidad de muchos de nuestros compatriotas, también nos sirve de bálsamo el conocer que estamos trocando nuestra despreocupación e indolencia por solidaridad y compromiso. “Hoy somos testigos vivientes de acciones humanas reconfortantes lideradas por nuestro compañero Vicepresidente para mitigar el sufrimiento acumulado de miles de nuestros hermanos y hermanas”.

Subrayó que “el aporte del Vicepresidente nos anima a pensar que su tradicional alegría y buena disposición, sean transformadas en virtudes imprescindibles, dignas de imitar por cualquier ciudadano y servidor público, que se resumen en una: la empatía para con el otro. En este sentido, una de las taras atávicas que nos ha perseguido secularmente, como es la corrupción, puede ser superada a través de un profundo compromiso tanto con nuestro prójimo cuanto con nuestra patria, es decir, a través de comportamientos que pueden ser transformados en virtudes cívicas: el amor y la buena fe”.

Por último, Fernando Cordero expresó que “en el tiempo que nos ha acompañado Lenín Moreno en este permanente caminar, cuyo objetivo es dejar atrás un pasado de vejaciones y de oprobio, nos hace reconocer sus virtudes cívicas; y, sobretodo humanas, que serán de extraordinaria importancia para evaluar el camino andado y de justa medida, para reconocer lo que falta por recorrer”.

El acto contó con la presencia de autoridades civiles y militares, invitados especiales, familiares del Vicepresidente de la República, ministros de Estado, alcaldes, concejales, consejeros, prefectos, Alto Mando Militar, vocales del Consejo de la Judicatura, la Comisión de Transparencia y Control, presidentas y presidentes de las funciones del Estado.

RSA/pv

 

 

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