
En el marco de la Sesión 72, desarrollada el 20 de febrero de 2026 en la ciudad de Guayaquil, el asambleísta Alejandro Lara presentó y defendió el proyecto de Ley Orgánica para el Fortalecimiento de los Sectores Estratégicos de Minería y Energía, destacando su carácter urgente en materia económica y su impacto directo en la estabilidad productiva del país.
Durante su intervención, el legislador subrayó la importancia estratégica de sesionar en el principal puerto del Ecuador, ciudad que representa uno de los pilares de la economía nacional. Señaló que la propuesta responde a una realidad concreta: los sectores minero y eléctrico han registrado déficits millonarios que han afectado el crecimiento económico y la seguridad energética.
Cifras que obligan a actuar
En 2023, la falta de generación eléctrica provocó pérdidas cercanas a 200 millones de dólares. En 2024, esta cifra ascendió a 3.278 millones, equivalente a 1,4 puntos porcentuales del crecimiento económico.
En minería, las exportaciones pasaron de 651 millones de dólares en 2019 a 3.324 millones en 2023. La inversión extranjera directa promedia 449 millones anuales, y hasta agosto de 2025 se generaron 229 millones entre regalías, patentes y utilidades, con una proyección de hasta 1.400 millones al 2032, si los proyectos avanzan a fase productiva.
Cuatro ejes estratégicos
La reforma se estructura en cuatro pilares:
Agilizar la inversión formal minera, simplificando procesos sin eliminar controles ambientales.
Fortalecer el control y la recaudación del Estado, garantizando que las regalías permanezcan en los territorios.
Permitir participación privada en generación eléctrica, bajo condiciones técnicas verificables y manteniendo la rectoría pública.
Impulsar el autoabastecimiento y la diversificación energética, reduciendo el riesgo de racionamientos.
Desarrollo con control y transparencia
La normativa mantiene la obligación de estudios técnicos ambientales, auditorías periódicas y garantías económicas. El Estado participará con regalías entre 3 % y 8 % de las ventas, destinando el 60 % de esos ingresos a inversión social y desarrollo territorial, mediante planes verificables de los gobiernos autónomos descentralizados.
Se crean clústeres mineros para optimizar tecnología y fiscalización, se establecen áreas estratégicas contra la minería ilegal y se redefine la minería artesanal como actividad temporal, con permisos de hasta 10 años improrrogables, promoviendo la formalización.
En el sector eléctrico, se amplía el concepto de autoabastecimiento y se crean distritos autónomos energéticos para que sectores productivos gestionen su propia generación e incluso inyecten excedentes al sistema. La participación privada se habilita únicamente ante circunstancias técnicas verificables, siempre mediante procesos públicos y con titularidad estatal.
Una decisión estratégica
El asambleísta Alejandro Lara enfatizó que la reforma fortalece la planificación estatal, garantiza seguridad energética, promueve minería formal y asegura beneficios concretos para las comunidades, con controles ambientales y transparencia.
La propuesta consolida herramientas para reducir vulnerabilidades estructurales y sostener el desarrollo productivo del Ecuador.
Soy Alejandro Lara Pérez, asambleísta por Tungurahua para el periodo 2025-2029. Nací y crecí en Huachi Grande, una parroquia rural de Ambato donde aprendí, desde pequeño, el valor del esfuerzo y del trabajo honesto. Mi vida ha estado marcada por la constancia, el sacrificio y, sobre todo, por el profundo compromiso con mi tierra y su gente.
A los 16 años ya ayudaba a mi madre en nuestro restaurante familiar, y durante la pandemia, me convertí en repartidor para sostener a mi familia. Como muchos ecuatorianos, migré a Estados Unidos buscando nuevas oportunidades, pero el amor por mi país fue más fuerte. Regresé con la convicción de que aquí también se puede construir un futuro digno, sin tener que dejar atrás nuestras raíces.
Me formé como Ingeniero Civil en la Universidad Técnica de Ambato, y he trabajado en proyectos de agua potable, saneamiento y estructuras, tanto en el sector público como en el privado. Conozco de cerca las necesidades de nuestras comunidades rurales, y por eso decidí dar un paso más: servir desde la Asamblea Nacional.
No soy un político tradicional. Vengo del barrio, del trabajo diario, de la calle, y represento a una nueva generación que quiere hacer política de forma distinta: con propósito, con cercanía, con ética. Estoy aquí para alzar la voz por los jóvenes, los migrantes, los agricultores y cada tungurahuense que merece ser escuchado.
Creo firmemente que la política debe servir a la gente, no a intereses personales. Me inspira el campo, la gente que se esfuerza cada día, y la esperanza de un Ecuador más justo, donde nadie tenga que marcharse para salir adelante.
Mi compromiso es claro: construir desde la raíz, legislar con propósito y devolverle la confianza a la ciudadanía.