Durante la Sesión N.º 056 del Pleno de la Asamblea Nacional, en el primer debate del Proyecto de Ley Orgánica de Promoción, Prevención y Atención Psicosocial para Niñas, Niños y Adolescentes, reafirmé una convicción fundamental: la salud mental de nuestra niñez y adolescencia no puede seguir siendo un tema secundario.
Este es un debate urgente y profundamente humano. Hablar de salud mental es hablar de la vida emocional de niñas, niños y adolescentes, de aquello que muchas veces no expresan, pero que cargan en silencio. Las cifras alarmantes registradas en los últimos años nos obligan a actuar con responsabilidad y compromiso desde el ámbito legislativo.
Este proyecto de ley recoge aportes de profesionales de la psicología, trabajadores sociales, docentes, actores del sistema de justicia y organizaciones de la sociedad civil. Propone un enfoque integral que articula la salud mental con la educación, la salud, el deporte, la comunidad, el arte y la cultura, en concordancia con la Constitución y con la Convención sobre los Derechos del Niño, que garantiza el desarrollo físico, mental y emocional de niñas, niños y adolescentes.
Para que esta normativa cumpla su objetivo, es fundamental que sea clara y aplicable en todo el territorio nacional y para cumplir este objetivo, resulta necesario precisar el alcance de las prácticas preprofesionales de los estudiantes de psicología, asegurando que su participación se concentre en acciones de promoción, prevención y psicoeducación, siempre bajo supervisión profesional, sin atención clínica ni emisión de diagnósticos, protegiendo así el derecho a la salud y la calidad de la atención.
Desde la Asamblea Nacional existe hoy la oportunidad de enviar un mensaje claro y firme: la salud mental de niñas, niños y adolescentes importa. Importa en la ley, en las políticas públicas, en el presupuesto y en cada rincón del Ecuador, tanto en las ciudades como en las zonas rurales. Este debate debe convertirse en el punto de partida para un país que no solo actúe cuando el dolor ya está presente, sino que prevenga, acompañe y escuche a tiempo. Un Ecuador donde ningún niño, niña o adolescente tenga que cargar su tristeza en soledad.
María Besibell Mendoza Ibarra es una destacada economista, empresaria ganadera y actual asambleísta por la provincia de Manabí. Su trayectoria profesional y personal se encuentra profundamente vinculada al sector agropecuario, en particular a la ganadería, actividad que ha ejercido con pasión, conocimiento técnico y una visión innovadora orientada al desarrollo sostenible.
Desde temprana edad, fue testigo del esfuerzo y la dedicación de su familia por fortalecer el aparato productivo de la provincia. Tras culminar sus estudios de maestría en Madrid, retornó al país para asumir el liderazgo de las empresas agropecuarias familiares, entre ellas Guzerat BOS Genética Bovina, iniciativa orientada a la introducción y posicionamiento de la raza Guzerat en Ecuador.
Bajo su dirección, el proyecto Guzerat se consolidó como un referente de innovación genética en el país, contribuyendo al mejoramiento de los estándares de producción bovina y generando nuevas oportunidades para el desarrollo del sector rural.
María Besibell Mendoza Ibarra representa un liderazgo rural renovado: técnico, cercano a las necesidades del territorio y profundamente comprometido con el fortalecimiento del sector agroproductivo del país. Su labor está guiada por el propósito de contribuir a la transformación integral de Manabí y del Ecuador, posicionando al sector agropecuario como un pilar estratégico para el desarrollo sostenible, la generación de oportunidades y el bienestar de las comunidades