Hoy intervine en el Pleno para referirme al proyecto de ley sobre reproducción humana asistida, recordando que hablar de este tema es hablar de sueños, de esperanza y de miles de familias que anhelan dar vida. Por eso, este proceso debe mirarse de forma integral, humana y responsable.
En mi intervención destaqué la importancia de la nutrición antes de planificar un embarazo, durante la gestación y después del nacimiento. La alimentación adecuada y el acompañamiento profesional desde el inicio preparan el cuerpo para dar vida, fortalecen a la madre y crean las mejores condiciones para el desarrollo del bebé. No es un detalle menor: es un acto de amor que marca el comienzo de una historia.
Por eso insistí en que esta ley incorpore un componente de nutrición prenatal, donde el nutricionista o profesional en nutrición sea parte real del proceso, acompañando a las mujeres no solo en el tratamiento, sino en cada etapa que rodea la vida.
Acompañar la vida desde antes de nacer es cuidar el presente y sembrar futuro, es garantizar procesos más seguros, maternidades más conscientes y nuevas generaciones más sanas y fuertes.

Hoy nace una Asamblea diferente: cercana, generacional y comprometida con cada uno de ustedes. Mi trabajo en estos cuatro años será por y para la gente, para visibilizar a quienes confiaron en mí y convertir sus preocupaciones en acciones concretas. Cada decisión, cada intervención y cada gestión tendrá un mismo objetivo: que la voz del pueblo se escuche fuerte y claro.
Esta es una Asamblea distinta, con mirada joven y espíritu renovador. Desde la juventud, quiero abrir espacios de participación activa para las y los jóvenes, para que sus ideas, sueños y luchas sean parte real de las decisiones del país. Hoy empezamos a construir, juntos, una representación que se parezca más a nuestra generación y al futuro que merecemos.