Hoy ingresé un proyecto de reforma a la Ley Orgánica de Educación Intercultural (LOEI) para que la educación nutricional sea obligatoria dentro de la malla curricular.
Lo hice porque la desnutrición y la obesidad infantil siguen afectando el desarrollo y el aprendizaje de miles de niñas y niños en el país. Enseñar nutrición desde la escuela es clave para que las niñas y los niños aprendan a cuidar su cuerpo, a conocerlo y a respetarlo, no desde el miedo ni el trauma, sino desde una relación sana y consciente con la comida que le hace bien a su salud.
Esta propuesta busca que las escuelas formen hábitos saludables, promoviendo el amor propio, el bienestar y la prevención desde edades tempranas. Es un paso necesario para garantizar el derecho a una vida sana, con niñas y niños que crezcan fuertes, informados y en armonía con su cuerpo.

Hoy nace una Asamblea diferente: cercana, generacional y comprometida con cada uno de ustedes. Mi trabajo en estos cuatro años será por y para la gente, para visibilizar a quienes confiaron en mí y convertir sus preocupaciones en acciones concretas. Cada decisión, cada intervención y cada gestión tendrá un mismo objetivo: que la voz del pueblo se escuche fuerte y claro.
Esta es una Asamblea distinta, con mirada joven y espíritu renovador. Desde la juventud, quiero abrir espacios de participación activa para las y los jóvenes, para que sus ideas, sueños y luchas sean parte real de las decisiones del país. Hoy empezamos a construir, juntos, una representación que se parezca más a nuestra generación y al futuro que merecemos.