Hoy vivimos una Sesión Solemne llena de orgullo y emoción, conmemorando los 205 años de la independencia de Guayaquil.
Fue un momento para recordar a quienes lucharon por la libertad y para celebrar el espíritu de una ciudad que nunca se detiene.
Guayaquil es trabajo, es coraje, es alegría y corazón. Es su gente la que día a día mantiene viva la llama de esa independencia.