Trabajo e Interculturalidad en América Latina y el Caribe: reflexiones del Convenio 169 de la OIT

Viernes, 31 de mayo del 2019 - 14:58 Imprimir

“La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para que sirve la utopía? Para eso, sirve para avanzar.” Eduardo Galeano.

Quería empezar con esta cita, porque la transformación y la emancipación requieren de grandes dosis de utopía y de esperanza. Por eso insistía el pedagogo Paulo Freire que, si queremos cambiar debemos empezar por creer que es posible cambiar...


Primero haré una brevísima historia de la OIT, a manera de contexto.

La Organización Internacional del Trabajo-OIT fue creada en el año de 1919, como parte del Tratado de Versalles que dio fin a la Primera Guerra Mundial.

La conformación de su constitución fue elaborada por una Comisión del Trabajo establecida por la Conferencia de Paz, que se reunió por primera vez en París y luego en Versalles. Y cuyo resultado fue una organización tripartita, la única en su género con representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores en sus órganos ejecutivos.

Lo primero que llama la atención es esta relación directa de la OIT con la paz, -la importancia de la justicia social para lograr la paz-, en contraste con un pasado de explotación de los trabajadores en los países industrializados de ese momento y luego su visión integral para tratar el tema del Trabajo, al integrar al estado, empleadores y trabajadores. Evidenciando que la paz no es únicamente la ausencia de guerras, sino el bienestar de todos los miembros en una sociedad a partir de la justicia social.

Por ello, en el Preámbulo de la Constitución de la OIT manifiesta que las Partes Contratantes estaban “movidas por sentimientos de justicia y humanidad así como por el deseo de asegurar la paz permanente en el mundo”.

Es en este marco que se elabora en 1989 el Tratado Internacional del Convenio 169 de la OIT, cuyo contenido y ámbito central son los Pueblos Indígenas y Tribales en Países Independientes. El Ecuador ratifica este convenio en 1998. El convenio se fundamenta en el respeto a las culturas y las formas de vida de los pueblos indígenas y reconoce sus derechos sobre las tierras y los recursos naturales, así como el derecho a decidir sus propias prioridades en lo que atañe al proceso de desarrollo.

Resulta interesante que el mismo año que Ecuador ratifica el Convenio 169 de la OIT, se establece en la Constitución de 1998, el reconocimiento a los pueblos indígenas y afroecuatoriano, y además 21 derechos colectivos, junto a algunas disposiciones y artículos vinculados a los pueblos y nacionalidades.

La incidencia del Convenio 169 en la constitución de nuestro país se debe a que éste convenio se preocupa de la situación de más de 5 mil pueblos indígenas y tribales, poseedores de idiomas, culturas, tradiciones, costumbres, filosofías, cosmovisiones, modos de sustento y sistemas de conocimiento diversos, y que en la actualidad siguen enfrentando discriminación y condiciones de trabajo de explotación, además de marginalización y situación de pobreza generalizadas, teniendo en cuenta que el objetivo central del Convenio 169 es superar las prácticas discriminatorias que afectan a nuestros pueblos y hacer posible que participemos en la adopción de decisiones que afectan a nuestras vidas como pueblos.

En la Constitución del 2008 se incorporan algunos articulados relacionados con nuestros pueblos, y se ratifican los derechos colectivos para pueblos y nacionalidades, siendo coherente con la filosofía de adoptar normas internacionales para los pueblos y nacionalidades como medidas para superar esas desigualdades históricas.


De los derechos a la interculturalidad y a lo político

Una vez alcanzado el reconocimiento de derechos y garantías con rango constitucional, -dicho sea de paso éstas fueron posibles gracias a las luchas históricas de nuestras organizaciones-. nos corresponde como pueblos impulsar su aplicación efectiva y para ello, es muy importante que se construyan leyes orgánicas y reglamentos.

Lo que quiero decir, es que la constitución y las leyes por sí solas no son garantías para el cumplimiento efectivo de los Derechos Colectivos, a pesar del hecho que Ecuador es un también un Estado Social de Derecho y esto implica reconocer y al mismo tiempo garantizar los derechos de los ciudadanos y de los pueblos y nacionalidades teniendo que asumir un conjunto de responsabilidades y compromisos para hacer efectivos éstos derechos.

De ahi que se vuelva necesario e indispensable activar la parte política, y ésta se logra a través del fortalecimiento de las organizaciones y construyendo espacios reales de participación dentro de las estructuras del estado. La aplicación de la normativa requiere que las personas conozcan y se apropien de sus derechos y los avances normativos a fin de que puedan exigir su cumplimiento.

Los derechos colectivos en su esencia son políticos, en tanto, su aplicación es una propuesta alternativa al estado monocultural, construido desde lo blanco-mestizo. También es necesario aclarar que los derechos colectivos no son opuestos a los derechos humanos, por el contrario son complementarios.

Pero se dirá que ahora el Estado es Intercultural y Plurinacional de acuerdo con la Constitución del Ecuador, y yo pregunto, ¿Es el Ecuador un estado intercultural y plurinacional?, y yo digo de manera contundente y enfática que no lo es. Cómo puede ser intercultural el estado, cuando los pueblos tienen los índices socio-económicos son los más altos, por ejemplo:

En cuanto a necesidades básica insatisfechas NBI:

Autoidentificación % Población Pobre según NBI 2010 Brechas 2010
Afroecuatoriano 68,9% 9,7
Indígena 88,00% 27,7
Montubio 83,6% 23,5
Mestizo 55,00% -5
Media Nacional 60,00  

Podríamos seguir poniendo estadísticas y todas nos llevan a la misma conclusión, índice y datos que muestras que las poblaciones de los pueblos son las más desatendidas, y por ello, se plantea una exclusión estructural, y en ese contexto no tiene cabida la interculturalidad.

Siendo así, la aplicación efectiva de los derechos colectivos, es uno de los mecanismos más eficaces de construir la interculturalidad y por tanto, el Estado intercultural y plurinacional.

La interculturalidad no es un de folclor, ni menos únicamente danzas, músicas y comidas, muy alejado del entendimiento de los pueblos de la interculturalidad. Ésta debe primero reafirmar la diferencia y al mismo tiempo construir una sociedad y estado de respeto a esas diferencias, y con ello, una sociedad más más justa y equitativa.


De esta manera, el Convenio 169 de la OIT, los Derechos Colectivos y la Interculturalidad, deben estar entrelazadas en una praxis política y existencial que nos permita ese Estar Bien Colectivo como denominados los que nos pertenecemos al pueblo afroecuatoriano, o el Buen Vivir-Sumakawsay, para los pueblos y nacionalidades indígenas, que no es más que esa armonía integral, ese equilibrio entre el hombre y la naturaleza, entre seres humanos.

Es el reto y al msimo tiempo la utopía que nos mueve y nos mantiene despiertos con nuestros sueños en el camino de nuestros ancestros.

José Chalá
Asambleísta por Imbabura Otros Movimientos

Asambleísta por la provincia de Imbabura | Integrante de la Comisión De los Derechos Colectivos Comunitarios y la Interculturalidad |  Visita mi Perfil

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