Hay visitas que trascienden lo político y llegan directo al corazón. Recientemente compartimos una jornada en una Casa Hogar, donde la sonrisa de cada niño y el cariño de cada familia nos recordaron por qué estamos aquí: para legislar con sensibilidad, pensando en quienes más lo necesitan.
En cada historia escuchada encontramos una razón para redoblar esfuerzos. Porque detrás de cada niña y niño hay sueños que merecen cumplirse, y detrás de cada familia hay una esperanza de futuro que debemos acompañar con leyes justas y políticas responsables.
Nuestro compromiso no es sólo aprobar normas desde un escritorio en la Asamblea. Es caminar junto a la gente, sentir sus realidades y transformar esas experiencias en acciones concretas. La niñez no puede esperar, y la familia debe ser siempre la prioridad en la construcción de un Ecuador más humano.Legislar con sensibilidad es entender que detrás de cada decisión hay vidas que dependen de nosotros. Hoy reafirmo que cada paso que damos en el camino legislativo tiene un propósito: proteger, acompañar y brindar oportunidades a la niñez y a las familias del país.
Nací en San Pedro de Huaca, en la provincia del Carchi, y desde muy joven entendí que el servicio a la comunidad no es un discurso, sino un compromiso diario. Mi formación y mi experiencia profesional han estado siempre orientadas a fortalecer la participación ciudadana, el trabajo articulado y el desarrollo social desde el territorio.
A lo largo de mi camino he asumido distintas responsabilidades en el ámbito social y público, lo que me ha permitido conocer de cerca las realidades y necesidades de la gente. Hoy, como asambleísta por el Carchi y presidenta de la Comisión de Gobiernos Autónomos, trabajo para impulsar una agenda legislativa cercana, responsable y enfocada en el desarrollo local, la descentralización y el bienestar de los ciudadanos.