Rechazo a todo tipo de violencia contra la mujer #NoViolenciaAlaMujer

Martes, 11 de julio del 2017 - 12:30 Imprimir

Esta mujer que ustedes observan en este momento era Mercy Paola Mendoza Rivera, de 26 años, la última víctima de Femicidio en nuestro país. Ocurrió el sábado en Puerto López, Manabí. Fue asesinada con 18 puñaladas por su pareja sentimental, un crimen perpetrado frente a un niño de 3 años, hijo de la pareja, que observó lo ocurrido. Mercy  se convirtió en la novena víctima de Femicidio registrada en Manabí en lo que va de 2017 y, según la Fiscalía ya son 219 a nivel nacional.

Según la Fiscalía son 219 casos, 219 mujeres asesinadas esto de los datos registrados desde enero de 2014 cuando fue tipificado el delito de Femicidio en su artículo 141 del Código Orgánico Integral Penal.

Pero pueden ser muchas mas las mujeres que engrosan esas estadísticas ocultas, madres, hermanas, hijas a quienes se les arrebató la vida como resultado de las relaciones desiguales de poder que aún persisten en la sociedad. Lamentablemente, según las estadísticas, la tipificación del Femicidio -aunque ha sido un avance- no es suficiente.

¡No podemos ser partícipes del silencio! El femicidio es una violación a los Derechos Fundamentales consagrados en nuestra Constitución como el Derechos de Libertad, contemplado en el Art. 66. que reconoce y garantiza a las personas: el Derecho a la inviolabilidad de la vida y la integridad personal, que incluye la integridad física, psíquica, moral y sexual. Además, del Derecho a una vida libre de violencia en el ámbito público y privado.

Con estos dolorosos antecedentes, hoy más que nunca se hace urgente la aprobación de una ley frente a todas las formas de violencia contra las mujeres, propuesta por Alianza País y nuestro Presidente Lenín Moreno en el Programa de Gobierno ganador y que forma parte de la Agenda Legislativa 2017-2021. No hemos dejado de preocuparnos por estos temas, el pueblo votó en las urnas por esta propuesta a la que debemos dar celeridad, por responsabilidad, pero sobretodo por humanidad.

Es importante recordar que fue este Gobierno, con el ex Presidente Rafael Correa, quien en 2007 firmó el decreto 620 para declarar como política pública la erradicación de la violencia de género.

Sí, es una tarea inacabada... Por ello, urge fortalecer las acciones desde las diferentes instancias estatales, reforzar una verdadera educación en valores, de igualdad, para cambiar los patrones culturales machistas que aún predominan en la sociedad. En 2012, por ejemplo, prácticamente la mitad de las mujeres asesinadas en todo el mundo lo fue por su pareja o ex pareja. Necesitamos erradicar esa cultura de alta tolerancia hacia la violencia contra las mujeres y las niñas. También es necesario que desde los hogares se analice el tema con responsabilidad para conseguir un cambio de mentalidad sobre el rol de la mujer, el respeto de sus derechos y la necesidad de construir una sociedad basada en los fundamentos de una convivencia social pacífica.

Demandamos una mayor corresponsabilidad ciudadana. El Femicidio no es un problema “solo de mujeres”, es un problema de todos. Y nuestro deber es garantizar que el Estado adopte las medidas necesarias para prevenir, sancionar y eliminar toda forma de violencia, en especial la ejercida en contra de nosotras. Es importante que la sociedad ecuatoriana sepa que los Femicidios son la culminación de una serie de actos violentos y no constituyen eventos aislados.

No podemos seguir viviendo en una realidad lacerante en la que cada 61 horas una mujer es violentamente asesinada en Ecuador, según el Colectivo Geografía Crítica. Una amenazadora situación que se expande por toda la región. ONU MUJERES afirma que de los 25 países con mayor casos de Feminicidio en el mundo, 14 están en América Latina y el Caribe.

No nos basta con ser uno de los 16 países de la región con una legislación que penaliza el Femicidio, junto con Chile, Perú, México, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Nicaragua; o uno de los 32 países de América Latina y el Caribe que tienen medidas de reparación. Es momento de profundizar en acciones técnicas eficaces. Necesitamos simplificar, acelerar, adecuar los recursos judiciales disponibles de forma no discriminatoria de tal manera que permitan la investigación, sanción, prevención y restitución de tales actos.

Según las estadísticas de la Policía Nacional, en lo que va del año se han producido 58 femicidios, de los cuales 36 fueron resueltos (es decir un 64% de los casos), 11 se encuentran con boleta (que representa el 20%) y 10 están en proceso de investigación (que es el 16%).  Pero quizá nos hemos olvidado de lo más importante: debemos enfatizar en la prevención. Aunque sancionemos y metamos en la cárcel a todos los agresores, si no cambiamos las causas estructurales, las actitudes y las percepciones que originan la violencia en contra de las mujeres, no vamos a terminar con ella.

Es bueno aprender de los ejemplos: en 2015, Colombia aprobó una ley que involucra al sector educativo en las actividades de prevención. En las escuelas primarias y secundarias, en este momento, los niños estudian qué significa el género y cómo afecta a nuestras sociedades.

Los altos índices de violencia contra las mujeres se agravan por su limitado o nulo acceso a información, provocando –en muchas ocasiones- impunidad y permitiendo el aumento del número de muertes. Por eso, nuestra atención también debe centrarse en tres pilares: 1) El acceso a la justicia y la premura en el tratamiento de los casos; 2) la prevención desde la educación -en donde cientos de niñas ya son víctimas de violencia de género- y, 3) el rechazo a cualquier señal de impunidad.

Finalmente, aprovecho esta ocasión para solidarizarme con las familias de todas las víctimas pero, sobre todo, para extender nuestro apoyo y compromiso a las miles de mujeres que, en este mismo momento, se pueden encontrar en un estado de indefensión en el que sus vidas corren peligro. Somos más de 8 millones 300 mil mujeres en el Ecuador y todas tenemos la responsabilidad de unirnos en contra de la violencia de género. No vamos a permitir la propagación de estos modelos que se multiplican de forma alarmante: en 2014 fueron 25 los casos, en 2016 cerró con la denuncia de 72 y en lo que va del año ya llevamos 57. Todas y todos, sin excepción, debemos ser la voz de esas mujeres: no están solas. Y frente a estas estadísticas, es momento de trabajar unidos con acciones reales como las que he sugerido.

Todas y todos, sin excepción, debemos ser la voz de esas mujeres que NO ESTÁN SOLAS. Nunca más una sola mujer violentada en este país a causa del machismo y la desigualdad; nunca más una mujer abusada, calumniada, humillada. NI UNA MENOS. VIVAS NOS QUEREMOS…

 

Marcela Holguín
Asambleísta por Pichincha Unión por la Esperanza - UNES

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