En Ventanas, capital maicera del Ecuador, socializamos la Ley Orgánica de Desarrollo Agropecuario. Escuchamos los perjuicios: elimina precios mínimos, favorece a agroexportadores, abre paso a transgénicos y no garantiza créditos ni seguros. Defendemos soberanía, equidad y trabajo digno.
Este espacio permitió recoger las preocupaciones reales de quienes sostienen el campo, evidenciando la necesidad de construir una normativa que priorice al pequeño y mediano productor. Sin garantías claras, el riesgo es profundizar las desigualdades y debilitar la producción nacional. Por eso, insistimos en una ley que proteja al agro, fortalezca la economía rural y asegure condiciones justas para quienes trabajan la tierra.