Frente a una realidad del sector pesquero de nuestro Amado Manabí, presenté el proyecto de reformas al Código Orgánico Integral Penal (COIP) para fortalecer la Seguridad en Altamar y la Protección de la Pesca. Mi propuesta modifica el artículo 189 para que el robo cometido en embarcaciones utilizadas como medio de transporte o sustento en el mar, ríos, lagos, lagunas y cualquier curso de agua natural sea sancionado con penas de cinco a siete años de privación de libertad. Hoy existe un vacío legal: el COIP no tipifica de manera específica los delitos contra la propiedad cometidos en el mar y en nuestros cuerpos de agua, y eso ha impedido que estos hechos sean debidamente castigados.
Las cifras son alarmantes. Según datos de la Federación de Organizaciones Pesqueras y Análogas de Ecuador (FOPAE), en Manabí existen alrededor de 60.000 pescadores artesanales, y el 99,9 % se ha visto afectado de alguna forma por la delincuencia. Solo entre enero y febrero de 2024, en Manta y Jaramijó, se registraron más de 50 ataques piratas. Esto no es un hecho aislado: es una amenaza directa al sustento de miles de familias.
Ecuador tiene en la pesca una de sus principales actividades económicas, y Manabí cumple un rol estratégico en la cadena productiva pesquera, con una extensa línea de costa sobre el Pacífico y con el Puerto de Manta concentrando importantes plantas de procesamiento. Por eso, esta reforma no es solo un cambio legal; es una respuesta urgente para reincorporar en el COIP la tipificación de los delitos contra la propiedad cometidos durante las faenas pesqueras y proteger la seguridad, la dignidad y el trabajo honesto de quienes viven del mar.
El economista Mario Amado Zambrano, Asambleísta por Manabí de la bancada ADN, actualmente es miembro de Comisión de Soberanía, Integración y Seguridad Nacional. En su vida política trasciende su trabajo por los estudiantes y los jóvenes a nivel nacional al ser expresidente de la Federación de Estudiantes Particulares del Ecuador (FEUPE). De su formación académica, es economista por la Universidad San Francisco de Quito, con una maestría en gestión de proyectos en la Universidad Pompeo Fabra de Barcelona.