En medio de un ambiente cargado de orgullo territorial, la Asamblea Nacional realizó el pasado 28 de noviembre la “Noche Imbabureña”, un encuentro cultural que convirtió a Ibarra en el escenario ideal para mostrar al país la riqueza ancestral, gastronómica y artística de la provincia.
La iniciativa, impulsada por el presidente de la Asamblea Nacional, Niels Olsen, reunió a legisladores para vivir una velada dedicada a la cultura, la memoria colectiva y los sabores imbabureños. Grupos de danza local ofrecieron presentaciones que evocaron las raíces de los pueblos andinos, mientras emprendedores y portadores de tradición compartieron platos típicos y expresiones propias del territorio.
Entre los asistentes destacó la participación del asambleísta imbabureño, Pablo Jurado Moreno, quien, con el entusiasmo de un anfitrión orgulloso, guió a sus colegas por un recorrido simbólico de las maravillas que definen a Imbabura: sus paisajes, costumbres, saberes artesanales y su vocación turística.
El evento se convirtió en un espacio de confraternidad que buscó fortalecer los lazos entre los legisladores y, al mismo tiempo, posicionar a Imbabura como un referente cultural del Ecuador. La propuesta central fue clara: que cada asambleísta se convierta en promotor de la provincia, difundiendo su encanto y fomentando su reconocimiento en el resto del país.
La “Noche Imbabureña” cerró con un mensaje unánime: preservar, fortalecer y compartir la identidad provincial es una tarea colectiva, y espacios como este permiten que la cultura continúe viva, inspirando a nuevas generaciones y proyectando a Imbabura hacia nuevos horizontes.
Al día siguiente, sábado 29 de noviembre, se efectuó la Sesión Solemne en la que se rindió homenaje a personalidades de la provincia y en la que también se mostró la cultura del primer Geoparque Mundial del Ecuador.
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.