La Comisión de Gobiernos Autónomos avanzó en el tratamiento de la reforma al COIP en materia de tránsito, al recibir observaciones técnicas de la Iniciativa Bloomberg Philanthropies para la Seguridad Vial Global (BIGRS), orientadas a recategorizar contravenciones, fortalecer la prevención y aliviar la carga procesal en los juzgados de tránsito.
Durante la sesión, se advirtió que el país enfrenta un escenario preocupante por el incremento de siniestros viales, especialmente relacionados con el exceso de velocidad y la conducción bajo los efectos del alcohol. En este contexto, el prefecto Pablo Jurado alertó sobre la urgencia de actuar de manera integral: “Me preocupa el índice de accidentes de tránsito con el que estamos cerrando el 2025. Es necesario trabajar en iniciativas integrales y en eso estamos empeñados en esta Comisión. Este aporte que hoy nos han brindado sin duda servirá de mucho para construir una propuesta tomando como referencia la gravedad del problema y la urgencia de dar soluciones”.
Desde BIGRS se insistió en la necesidad de aplicar un enfoque de “sistema seguro”, con controles efectivos, límites de velocidad adecuados, mejor infraestructura y uso de tecnología, como cámaras, que —según la evidencia internacional— pueden reducir los siniestros y las muertes en porcentajes significativos. Los aportes servirán de base para afinar la propuesta legal que busca salvar vidas en las vías del Ecuador.
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.