La Comisión de Gobiernos Autónomos avocó conocimiento de la resolución del Consejo de Administración Legislativa (CAL) que calificó el proyecto de Ley Reformatoria al COOTAD para fortalecer el régimen de expropiación especial de asentamientos humanos de hecho y consolidados, presentado por el legislador Eckenner Recalde. La iniciativa busca regularizar asentamientos con al menos cinco años de posesión ininterrumpida, siempre que no contravengan la planificación territorial y el uso del suelo.
El proyecto establece que el valor fijado en la sentencia ejecutoriada de expropiación será el precio definitivo que deberán cancelar los adjudicatarios de los lotes a los gobiernos municipales o metropolitanos. En este marco, la Comisión aprobó, con nueve votos, la unificación de esta propuesta con el proyecto de Ley Orgánica Reformatoria al COOTAD, a fin de fortalecer el tratamiento integral de la normativa.
Durante el análisis, el asambleísta Pablo Jurado advirtió que en la mayoría de casos las familias adquieren terrenos bajo engaños por parte de quienes los comercializan, quedando luego sin la legalización de aspectos fundamentales como escrituras, servicios básicos o planificación urbana. Señaló que estas reformas deben priorizar la seguridad jurídica y la protección de los ciudadanos afectados.
Finalmente, el presidente encargado de la Comisión, Cristian Benavides, dispuso el inicio de la fase de socialización del proyecto, previo a la continuidad de su tratamiento legislativo.
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.