En el marco del Día Mundial contra el Cáncer, el Pleno de la Asamblea Nacional aprobó en segundo debate la Ley Orgánica para la Atención Integral del Cáncer, una normativa histórica que establece por primera vez un marco legal integral y permanente para la prevención, diagnóstico oportuno, tratamiento, rehabilitación y cuidados paliativos de esta enfermedad en el Ecuador. La ley fue aprobada con 142 votos y será remitida al Ejecutivo para su sanción u objeción.
La normativa coloca a las personas en el centro de la política pública de salud, fortalece la atención especializada —con énfasis en niñas, niños y adolescentes— y garantiza financiamiento, continuidad terapéutica, apoyo a las familias y la creación de instrumentos clave como el registro oncológico y el Plan Nacional del Cáncer.
Durante el debate, el asambleísta por Imbabura, Pablo Jurado, destacó que leyes como esta son las que necesita el Ecuador, al responder a problemáticas reales que afectan a miles de familias. Sin embargo, subrayó que para lograr avances de este nivel es indispensable que los legisladores trabajen en unidad, con madurez política y una verdadera visión de país, poniendo la vida y la salud de los ciudadanos por encima de cualquier diferencia ideológica.
La aprobación de esta ley fue respaldada por autoridades legislativas, organizaciones sociales, pacientes y expertos en salud, quienes coincidieron en que se trata de un paso decisivo hacia una política pública humana, justa y sostenible frente al cáncer.
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.