En el marco del tratamiento del Proyecto de Ley Orgánica Reformatoria al Código Orgánico de Organización Territorial, Autonomía y Descentralización (COOTAD), la Comisión de Gobiernos Autónomos avanzó en el análisis del artículo 596, relativo a la expropiación especial para la regularización de asentamientos humanos de hecho y consolidados.
Durante la sesión, la experta en urbanismo Verónica Landín expuso la necesidad de precisar conceptos y superar ambigüedades de la normativa vigente, particularmente en la definición de asentamientos humanos y en los procedimientos frente a oposiciones judiciales. Señaló que la propuesta de reforma no amplía competencias ni flexibiliza requisitos, sino que ordena y otorga coherencia técnica a la planificación territorial, fortaleciendo la seguridad jurídica tanto para los gobiernos autónomos descentralizados como para los posesionarios.
Entre los puntos analizados constan la posesión ininterrumpida del predio durante cinco años, la sentencia ejecutoriada por expropiación especial, la determinación del justo precio y la problemática del tráfico de tierras. Asimismo, recomendó definir como asentamientos consolidados aquellos con ocupación efectiva mayoritaria, trazado urbano identificable y factibilidad de servicios básicos certificados mediante informes técnicos motivados. También sugirió incluir una disposición transitoria para asentamientos ya incorporados en los planes de ordenamiento territorial.
En el debate legislativo, los asambleístas Sandra Figueroa y Cristian Benavides solicitaron ampliar la información respecto a predios desocupados, invasión de suelos rurales y expropiaciones con catastros presuntivos.
El asambleísta Pablo Jurado destacó la importancia de abordar estas reformas con sustento técnico y experiencia territorial. “Estamos tratando temas sensibles que inciden directamente en la planificación de nuestras ciudades y en la seguridad jurídica de miles de familias. Por eso es fundamental contar con el asesoramiento de profesionales en la materia y sumar la experiencia de quienes hemos sido alcaldes o prefectos, porque conocemos de primera mano la realidad de los territorios”, señaló.
La Comisión continuará el análisis del proyecto incorporando los aportes técnicos y legislativos recibidos, con el objetivo de construir una normativa clara, coherente y aplicable a la realidad de los gobiernos autónomos descentralizados.
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.