
El asambleísta Ricardo Patiño criticó la falta de rigor en algunas acusaciones dentro del Pleno, advirtiendo que la política parlamentaria no debe convertirse en un “espacio de confrontación personal” sino en un foro de debate respetuoso y basado en evidencia, para fortalecer la institucionalidad democrática. Asimismo, enfatizó que la Asamblea tiene la responsabilidad de diferenciar entre críticas legítimas y campañas de descrédito, subrayando que el uso político de señalamientos sin sustento puede erosionar la confianza ciudadana en el sistema democrático.
Este intercambio con Castillo no solo reflejó un choque de visiones dentro del Legislativo, sino que también puso de manifiesto la postura de Patiño de defender procesos y personas cuando considera que se les ataca injustamente, al mismo tiempo que aboga por un trabajo parlamentario orientado al respeto institucional y la deliberación técnica. Su intervención llamó a sus colegas a elevar el nivel del debate y a centrar la actividad legislativa en los grandes temas nacionales de interés público, más que en animadversiones personales o políticas.