Este miércoles 14 de mayo arrancó el trabajo de la nueva Asamblea Nacional con 151 asambleístas, catorce más que en el período anterior, reflejo del crecimiento poblacional de nuestro país.
Durante la instalación, destaqué la importancia de que este poder del Estado esté a la altura de las necesidades del pueblo ecuatoriano. Legislar con responsabilidad, técnica y sentido humano será la base de nuestro trabajo en los próximos años.
Resalté también el papel de las mujeres y de los pueblos indígenas dentro de la Asamblea, porque representan la diversidad, la capacidad y la fuerza del Ecuador que queremos construir.
Reafirmo mi compromiso de trabajar desde mi curul por el bienestar de todos los ecuatorianos, impulsando leyes que fortalezcan la economía, la transparencia y el desarrollo social de nuestro país.
Como Asambleísta Nacional, trabajo desde mi curul con la convicción de que la política debe volver a servir a la gente: escuchar, construir y legislar con transparencia. Creo en la economía como motor de desarrollo social, en el diálogo como puente y en la educación como el camino hacia un país más justo.
Mi compromiso es con quienes trabajan, emprenden y sueñan con un Ecuador que avance sin dejar a nadie atrás