Tuve el honor de reunirme con el embajador de Japón en Ecuador y me emocionó escuchar cómo están trabajando en todo el país. Lo que más me llamó la atención es que cuentan con un programa abierto para presentar proyectos, en el que la embajada acompaña técnicamente en su elaboración, lo que facilita que las iniciativas sean sólidas, sostenibles y de impacto real.
A través de estos programas, Ecuador es visibilizado desde afuera como un país confiable, capaz de generar proyectos, atraer inversión y fortalecer el turismo. Es una alegría saber que países grandes como Japón han puesto sus ojos en nuestro país y quieren trabajar en conjunto, creyendo en nuestro potencial y en nuestra gente.
Desde mi rol como asambleísta por Cotopaxi, reafirmo mi compromiso de seguir construyendo alianzas estratégicas y abrir puertas para nuevos proyectos que beneficien a nuestra provincia y al Ecuador entero.
Esta nueva Asamblea no se queda quieta: desde nuestros espacios creamos nuevas oportunidades, articulamos con la comunidad internacional y trabajamos para que Cotopaxi y el país sigan siendo vistos como socios serios, confiables y llenos de posibilidades.

Hoy nace una Asamblea diferente: cercana, generacional y comprometida con cada uno de ustedes. Mi trabajo en estos cuatro años será por y para la gente, para visibilizar a quienes confiaron en mí y convertir sus preocupaciones en acciones concretas. Cada decisión, cada intervención y cada gestión tendrá un mismo objetivo: que la voz del pueblo se escuche fuerte y claro.
Esta es una Asamblea distinta, con mirada joven y espíritu renovador. Desde la juventud, quiero abrir espacios de participación activa para las y los jóvenes, para que sus ideas, sueños y luchas sean parte real de las decisiones del país. Hoy empezamos a construir, juntos, una representación que se parezca más a nuestra generación y al futuro que merecemos.