
Durante la Sesión 053 del 3 de diciembre de 2025, el asambleísta Alejandro Lara expuso ante el Pleno una preocupación que ya se había convertido en un tema de interés nacional: la infiltración del crimen organizado en los procesos municipales de tránsito y el deterioro institucional que permitió su avance.
El legislador recordó que la ciudadanía merecía trámites seguros, claros y confiables, especialmente en servicios como licencias, matrículas y revisiones vehiculares. Indicó que la descentralización de competencias en tránsito fue concebida para ofrecer servicios más ágiles y cercanos; sin embargo, con el tiempo esta promesa se había desvirtuado.
Lara detalló hechos que demostraron la magnitud del problema:
Octubre de 2025: En Durán se incautaron 22.000 especies de tránsito falsificadas, vinculadas a 27 agencias municipales y a la banda Los Chonkillers.
Julio de 2025: En Guayaquil se hallaron cajas con documentos originales de matriculación, revisión técnica y licencias provenientes de cerca de 20 municipios.
Las agencias municipales de tránsito en Durán y Manta fueron intervenidas por sus presuntos vínculos con redes delictivas.
El asesinato del director de Tecnologías de la ANT en Quito, quien investigaba irregularidades, evidenció la gravedad del contexto.
Estos hechos —dijo Lara— demostraron que el crimen organizado había infiltrado estructuras municipales y había convertido procesos como la matriculación vehicular en mecanismos ilícitos para mover vehículos robados, recaudar dinero y operar desde la sombra.
El asambleísta señaló que durante años se debilitaron los controles, se persiguió a quienes intentaron fiscalizar y se permitió que intereses políticos ocuparan espacios que debían ser técnicos. Esa falta de rigor institucional —destacó— abrió la puerta para el avance del crimen organizado.
Remarcó que fiscalizar no significaba perseguir, sino corregir, fortalecer las instituciones e impedir que las mafias siguieran ocupando espacios públicos.
Reconoció además los esfuerzos del Gobierno, liderado por el presidente Daniel Loboá, para recuperar la institucionalidad, e instó a que la Asamblea asumiera también un rol determinante.
Lara cuestionó a ciertos actores políticos que intentaban desmarcarse del deterioro institucional que ellos mismos provocaron. Recordó que la ciudadanía no olvidaba la falta de controles ni la persecución a quienes denunciaron irregularidades.
Compromiso con la ciudadanía
El legislador concluyó su intervención llamando al Pleno a respaldar una fiscalización integral y responsable:
Por respeto a la ciudadanía.
Por las familias afectadas.
Por los funcionarios que trabajaban bajo amenazas.
Por los ciudadanos que buscaban realizar un trámite sin ser víctimas de extorsión.
“Teníamos la oportunidad de hacer algo distinto. Era el momento de recuperar el rumbo y fortalecer nuestras instituciones”, finalizó.
Soy Alejandro Lara Pérez, asambleísta por Tungurahua para el periodo 2025-2029. Nací y crecí en Huachi Grande, una parroquia rural de Ambato donde aprendí, desde pequeño, el valor del esfuerzo y del trabajo honesto. Mi vida ha estado marcada por la constancia, el sacrificio y, sobre todo, por el profundo compromiso con mi tierra y su gente.
A los 16 años ya ayudaba a mi madre en nuestro restaurante familiar, y durante la pandemia, me convertí en repartidor para sostener a mi familia. Como muchos ecuatorianos, migré a Estados Unidos buscando nuevas oportunidades, pero el amor por mi país fue más fuerte. Regresé con la convicción de que aquí también se puede construir un futuro digno, sin tener que dejar atrás nuestras raíces.
Me formé como Ingeniero Civil en la Universidad Técnica de Ambato, y he trabajado en proyectos de agua potable, saneamiento y estructuras, tanto en el sector público como en el privado. Conozco de cerca las necesidades de nuestras comunidades rurales, y por eso decidí dar un paso más: servir desde la Asamblea Nacional.
No soy un político tradicional. Vengo del barrio, del trabajo diario, de la calle, y represento a una nueva generación que quiere hacer política de forma distinta: con propósito, con cercanía, con ética. Estoy aquí para alzar la voz por los jóvenes, los migrantes, los agricultores y cada tungurahuense que merece ser escuchado.
Creo firmemente que la política debe servir a la gente, no a intereses personales. Me inspira el campo, la gente que se esfuerza cada día, y la esperanza de un Ecuador más justo, donde nadie tenga que marcharse para salir adelante.
Mi compromiso es claro: construir desde la raíz, legislar con propósito y devolverle la confianza a la ciudadanía.