Compartimos una jornada profundamente significativa al celebrar la Navidad junto a la Fundación San José de Huambaló. Fue un encuentro marcado por sonrisas sinceras, abrazos llenos de afecto y una esperanza que se sentía en cada rincón. Más allá de los obsequios o actividades, lo más valioso fue el intercambio humano: miradas agradecidas, gestos de cariño y la certeza de que la solidaridad tiene un impacto real cuando se comparte desde el corazón.
Cada experiencia vivida durante esta visita nos recordó por qué el servicio a los demás da sentido a nuestro trabajo. Estar presentes, escuchar y acompañar reafirma que pequeños gestos pueden generar grandes cambios, especialmente en quienes más lo necesitan.
Cerramos este mes con gratitud y con el compromiso renovado de seguir trabajando por el bienestar de la comunidad. Porque la solidaridad no es solo un acto de temporada: es una responsabilidad que asumimos durante todo el año, con convicción, empatía y esperanza.