
La Colada Morada y las Guaguas de Pan son mucho más que sabores de temporada; son el testimonio vivo de nuestra identidad y un puente hacia nuestros ancestros. Al preparar y compartir estos alimentos, no solo cumplimos con un ritual gastronómico, sino que honramos una herencia que ha resistido el paso del tiempo. Cuidar nuestras tradiciones es un acto de resistencia cultural que nos permite recordar quiénes somos y de dónde venimos, manteniendo encendida la llama de nuestra historia colectiva en un mundo que corre cada vez más rápido.
Esta época nos invita a detenernos y valorar el encuentro. La verdadera riqueza de la tradición no reside solo en la receta, sino en el espacio que creamos para estar con amigos y familiares. Alrededor de una taza de colada morada, las conversaciones fluyen, las distancias se acortan y los lazos se fortalecen. Es el momento perfecto para compartir historias, perdonar ausencias y celebrar la vida de quienes nos acompañan, entendiendo que el legado más valioso que podemos dejar es el hábito de estar presentes para los demás.

Por eso preservar estas costumbres es una responsabilidad compartida que asegura que las futuras generaciones también sientan ese orgullo de pertenencia. Al enseñar a los más jóvenes el significado de cada ingrediente y la importancia de la unión familiar, estamos sembrando semillas de continuidad. Que esta temporada sea una oportunidad para reflexionar sobre lo que nos une y para renovar nuestro compromiso de proteger aquello que nos hace únicos como ecuatorianos: nuestra capacidad de convertir el recuerdo en un banquete de amor y fraternidad.
Liliana Elizabeth Durán Aguilar nació en Abañín, una parroquia de la histórica ciudad de Zaruma, en la provincia de El Oro. Se define como una lideresa feminista y una luchadora incansable por los derechos de las mujeres y los trabajadores. A lo largo de su vida ha sido promotora socio-organizativa y ha mantenido un firme compromiso con la Revolución Ciudadana, desde donde ha articulado acciones en favor de una sociedad más justa y equitativa.
Su trayectoria se ha centrado en el impulso de leyes y proyectos que promuevan la autonomía económica de las mujeres, su empoderamiento real y el ejercicio pleno de sus derechos, especialmente en lo relacionado con la toma de decisiones sobre sus cuerpos y vidas. Además, ha dedicado su vida a defender los derechos laborales, revalorizando al capital humano como motor del desarrollo.
Es licenciada en Gestión del Desarrollo Local Sostenible por la Universidad Politécnica Salesiana. Se ha formado como defensora de los derechos humanos de las mujeres con ONU Mujeres (UNIFEM), y se ha capacitado en normas internacionales del trabajo y derechos laborales en espacios de alto nivel como la Organización Internacional del Trabajo (OIT) en Turín (Italia), Madrid (España) y Antigua (Guatemala). Asimismo, cursó formación en Realidad Nacional y Género en el marco de programas impulsados por el BID, la OIT, la CIOLS/ORIT y la Universidad de Chile.
En el ámbito político, fue Asambleísta Nacional del Ecuador durante el período 2017-2021, tiempo en el cual presidió la Comisión Especializada Permanente de los Derechos de los Trabajadores y la Seguridad Social, así como el Grupo Parlamentario por los Derechos de los Trabajadores y el Grupo Interparlamentario de Amistad con Cuba. También se desempeñó como primera vicepresidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT) entre 2014 y 2021, y lideró importantes espacios de participación ciudadana y feminista como el Foro Permanente de las Mujeres Ecuatorianas y la Asamblea Ciudadana Plurinacional e Intercultural para el Buen Vivir.
Entre sus reconocimientos destacan la mención de honor del Premio “Manuela Espejo”, otorgado por el Municipio de Quito en 2012, y el reconocimiento al Liderazgo Comunitario por parte de organizaciones sociales en diciembre de 2024. Ha sido autora y coautora de diversas publicaciones sobre derechos de las mujeres, participación política y liderazgo social, además de haber contribuido con artículos en encuentros internacionales y en informes alternativos ante organismos como la CEDAW.
Liliana Durán también ha ejercido cargos honoríficos de relevancia, como vocal del Directorio del Consejo Nacional de las Mujeres (hoy Consejo Nacional para la Igualdad de las Mujeres y Género), vicepresidenta alterna de la CIOSL y representante del sector laboral en el directorio del SECAP, siendo la primera mujer en ocupar dicha representación.
Su voz firme y comprometida sigue siendo un referente en la defensa de los derechos humanos, la igualdad de género y la justicia social en el Ecuador.