Con profundo respeto y orgullo participé en la sesión solemne de la Asamblea Nacional dedicada a conmemorar los 205 años de la Independencia de Guayaquil, una fecha que nos invita a mirar nuestra historia y valorar el camino recorrido.
Durante este homenaje se reconoció la trayectoria de personajes y entidades que, con su trabajo y compromiso, han aportado de manera significativa al crecimiento y desarrollo de esta emblemática ciudad. Guayaquil ha sido y sigue siendo un motor fundamental para el país.
No podemos hablar de Guayaquil sin destacar su rica identidad cultural, ni olvidar que muchos galapagueños estudian y trabajan aquí, contribuyendo con esfuerzo y talento a la construcción de un futuro próspero para la ciudad y para todo el Ecuador.
Recordar esta gesta histórica es también reafirmar nuestro compromiso con la unidad, la memoria y el progreso compartido.