Desde la Asamblea Nacional, y con un firme sentido de responsabilidad, se exigió de manera unánime al Estado respuestas urgentes y atención inmediata para el sector de la salud. Garantizar el acceso a una atención digna no es solo un deber institucional, sino un compromiso ético con cada ecuatoriano y ecuatoriana. La salud es la base para construir un país más justo, solidario e inclusivo, donde los derechos fundamentales sean respetados y protegidos sin excepción.
