La mañana de la Fiesta de la Fruta y de las Flores se vivió con intensidad y devoción. En la Santa Misa, el obispo impartió la bendición a las flores, frutas y el pan, reconociendo simbólicamente la producción y dedicación de las familias trabajadoras, pilares de la economía y la identidad de Ambato.
Tras la ceremonia, los recorridos por los mercados locales permitieron conectar directamente con la energía del trabajo honesto, donde cada flor, fruta y producto refleja el esfuerzo y amor por la tierra de quienes los cultivan. Los visitantes pudieron apreciar de cerca cómo la tradición y la labor cotidiana se entrelazan, consolidando un vínculo entre los productores y la comunidad.
Esta jornada reafirma que la Fiesta de la Fruta y de las Flores no es solo un evento cultural, sino también un reconocimiento al compromiso, la resiliencia y el orgullo de los ambateños, quienes día a día sostienen la riqueza de la ciudad con su trabajo y dedicación.