Autonomía y Descentralización (COOTAD) que redefine la estructura del gasto en municipios y prefecturas. La nueva disposición fija una meta obligatoria de inversión mínima, que deberá alcanzar el 70% del presupuesto institucional anual en 2028.
La medida se implementará de forma escalonada: 65% en 2026, 68% en 2027 y 70% a partir de 2028. El restante 30% podrá destinarse a gasto corriente. Esta regla fiscal no aplicará a los gobiernos parroquiales.
Durante el debate, la asambleísta Valentina Centeno defendió la reforma señalando que, aunque la norma ya contemplaba esta obligación desde 2011, su cumplimiento ha sido insuficiente. Argumentó que el país enfrenta brechas importantes en servicios básicos, como el acceso y calidad del agua potable, lo que evidencia la necesidad de reorientar el uso de los recursos públicos hacia obras y atención directa a la ciudadanía.
La ley establece mecanismos de seguimiento: municipios y prefecturas deberán publicar trimestralmente indicadores detallados sobre su ejecución presupuestaria, mientras que el Ministerio de Finanzas elaborará informes de evaluación dentro de los 60 días posteriores al cierre de cada trimestre. El cumplimiento será verificable en todas las fases del ciclo presupuestario.
El texto también contempla una disposición transitoria para el presupuesto prorrogado de 2027, permitiendo ajustes y reprogramaciones para asegurar el ejercicio de competencias locales.
El asambleísta Pablo Jurado subrayó que la reforma apunta a fortalecer la responsabilidad fiscal y la planificación territorial. “La prioridad debe ser siempre la gente. Los presupuestos de los gobiernos locales tienen que traducirse en agua, vialidad, infraestructura y servicios. Esta norma marca un rumbo claro hacia una inversión más eficiente y transparente”, afirmó.
El asambleísta Pablo Jurado hizo un llamado a las autoridades locales a asesorarse muy bien en la aplicación de la nueva ley y evitar caer en la politización de una norma que es técnica y administrativa. Destacó que el pueblo es el que gana con la aprobación de este cuerpo legal.
El proyecto será remitido al presidente de la República, Daniel Noboa Azín, para su correspondiente sanción u objeción, conforme a la ley.
Soy Pablo Jurado, nací en Ibarra el 6 de febrero de 1961 y desde entonces mi vida ha estado ligada a esta tierra que tanto quiero: Imbabura. Vengo de una familia honorable, de esas que te enseñan a valorar cada logro y a nunca olvidar de dónde vienes. Me eduqué en el Colegio Teodoro Gómez de la Torre y luego llegué a la Universidad Central del Ecuador, donde me gradué como licenciado en Ciencias de la Información.
Mi primera pasión fue el periodismo. Empecé como periodista deportivo en varias radios de Ibarra y Quito, con la emoción de un joven que soñaba en grande. Después llegaron los diarios El Comercio en Quito y El Norte en Ibarra, donde pude escribir y compartir mis ideas con la gente. Ese amor por la comunicación me llevó incluso a ser presidente del Colegio de Periodistas de Imbabura y de la UNP.
Con el tiempo, la política me encontró. En 1981 me afilié a la Izquierda Democrática y, desde entonces, fui aprendiendo desde abajo: jefe de Relaciones del Municipio de Ibarra, jefe del IECE, consejero alterno, secretario del Consejo Provincial… Cada cargo me enseñó algo distinto, pero todo me reafirmó que lo mío era trabajar por la gente.
La confianza de mis conciudadanos me llevó a ser concejal en 1996 y en 2002, y en ese último periodo me nombraron vicealcalde. En 2004 la vida me regaló un gran honor: ser elegido alcalde de Ibarra. Allí confirmé que gobernar no es mandar, sino escuchar y servir.
Años más tarde, en 2014, hombres y mujeres de Imbabura me eligieron prefecto. Fueron años de mucho trabajo, donde mi prioridad fue abrir caminos, mejorar la vialidad, impulsar proyectos de riego y darle nuevas oportunidades a nuestra provincia. En 2019 volví a recibir el respaldo inmenso en las urnas y, poco después, tuve el privilegio de presidir el Consorcio de Gobiernos Provinciales del Ecuador por dos periodos consecutivos.
Ahora, en 2025, el destino me puso otro reto: ser asambleísta por Imbabura con el Movimiento Construye. Asumo con la misma convicción que me ha acompañado toda la vida: hacer política no es un privilegio, es un compromiso con la gente.
Soy periodista, abogado, magíster en Derecho Constitucional, pero, por encima de todo, soy un ibarreño agradecido, un hombre que nunca olvida que cada paso que ha dado lo debe al cariño, la confianza y la esperanza de su pueblo. Simplemente, soy el amigo Pablo.