El 30 de julio, según denuncias ciudadanas, se habrían realizado despidos masivos en el Hospital Eugenio Espejo. Esta situación ha generado profunda preocupación entre trabajadores de la salud y usuarios del sistema público.
Frente a estos hechos, he exigido información formal al Ministerio de Salud Pública del Ecuador y a las autoridades del hospital para que expliquen con claridad: quiénes fueron desvinculados, bajo qué criterios se tomaron estas decisiones y si se han eliminado cargos clave para la atención médica.
La salud pública no puede ser objeto de recortes que afecten la calidad del servicio ni la estabilidad de profesionales que sostienen el funcionamiento hospitalario. Cada despido en un hospital público tiene impacto directo en la atención de pacientes, en tiempos de espera y en la capacidad operativa del sistema.
Si estas decisiones no responden a criterios técnicos debidamente sustentados, sino a disposiciones administrativas sin planificación, el daño al sistema puede ser profundo y difícil de revertir.No vamos a permitir que se continúe debilitando el sistema público de salud ni vulnerando los derechos de los trabajadores. La ciudadanía merece transparencia, responsabilidad y un compromiso real con el fortalecimiento de los servicios esenciales.
