En el marco de las acciones de fiscalización a la red pública de salud, realizamos una visita al Hospital General San Vicente de Paúl, en la ciudad de Ibarra, junto a Sairi Anrango y Cristina Jácome. El objetivo fue verificar en territorio las condiciones en las que se brinda atención a la ciudadanía y el estado real del sistema hospitalario.
Durante el recorrido constatamos una situación preocupante que evidencia el deterioro de la salud pública. La infraestructura del hospital presenta un notable desgaste y varios equipos médicos se encuentran obsoletos, lo que dificulta la prestación de servicios adecuados para los pacientes.
También se identificaron problemas en áreas clave para el funcionamiento del hospital. La cocina opera con instalaciones antiguas, mientras que los servicios de limpieza, alimentación y seguridad mantienen pagos pendientes desde febrero, situación que afecta directamente al personal que sostiene el funcionamiento diario del centro de salud.
A esto se suma un déficit de médicos especialistas, agravado por despidos que se estarían realizando al amparo de la denominada Ley de Integridad Pública. Estas decisiones reducen la capacidad de atención del hospital y aumentan la presión sobre el personal que continúa en funciones.
Otro problema grave es el estado de la lavandería hospitalaria, que se encuentra colapsada debido a maquinaria dañada, lo que complica el manejo adecuado de ropa hospitalaria y condiciones sanitarias básicas.
La realidad encontrada refleja un abandono preocupante de la salud pública. No se puede permitir que el sistema dependa únicamente del sacrificio y esfuerzo del personal sanitario. Es urgente que el Gobierno asuma su responsabilidad y adopte medidas inmediatas para garantizar servicios de salud dignos y de calidad para la población de Imbabura y para todo el país.