Hoy tuve la oportunidad de volver al lugar donde empezó gran parte de mi formación: la Unidad Educativa Giovanni Antonio Farina. Regresar a estas aulas no solo significa recordar los años de aprendizaje y crecimiento, sino también reconocer el trabajo constante de una institución que ha dedicado décadas a formar generaciones de estudiantes con valores, disciplina y compromiso con la sociedad.
En este encuentro entregué un Acuerdo Legislativo de la Asamblea Nacional del Ecuador, como un reconocimiento a la trayectoria de la institución y a su valioso aporte a la educación y formación de miles de jóvenes. Este homenaje simboliza el respeto y la gratitud hacia una comunidad educativa que ha marcado la vida de muchas personas y que continúa sembrando futuro a través de la enseñanza.
Fue especialmente gratificante compartir este momento con estudiantes, docentes y autoridades, quienes día a día mantienen vivo el espíritu de esta casa de estudios. La educación sigue siendo una de las herramientas más poderosas para transformar realidades y construir un país con más oportunidades.
Un agradecimiento especial al Consejo Estudiantil, por su gestión, liderazgo y compromiso con la comunidad educativa. Su participación activa demuestra que cuando las y los jóvenes se involucran, las instituciones se fortalecen y la democracia se vive desde las aulas.
Volver a este colegio es también recordar que cada paso en la vida está construido sobre las enseñanzas de quienes creyeron en nosotros desde el inicio. Hoy, más que nunca, reafirmo mi compromiso con la educación y con las nuevas generaciones que construirán el Ecuador del mañana.