Presenté ante el Pleno de la Asamblea Nacional del Ecuador una resolución que exigía al Gobierno cumplir con el pago de los recursos que le corresponden a los Gobiernos Autónomos Descentralizados (GADs). Se trata de fondos que pertenecen a los territorios y que son indispensables para financiar obras y servicios básicos para la ciudadanía.
Sin embargo, la bancada oficialista decidió bloquear esta resolución, impidiendo que la Asamblea exija al Ejecutivo el cumplimiento de una obligación que no es política, sino legal y moral con los ecuatorianos.
Ese dinero no pertenece al Gobierno, pertenece a la gente que espera obras concretas en sus ciudades y comunidades: agua potable, carreteras, seguridad y servicios públicos dignos. Cuando estos recursos no se transfieren, quienes pagan las consecuencias son las familias que dependen de la gestión de sus municipios y prefecturas.
Mientras tanto, el presidente Daniel Noboa ha señalado que las obras del llamado “Nuevo Ecuador” están escritas con tinta imborrable. Y en algo tiene razón: hay cifras que también están quedando marcadas de manera imborrable en la gestión del Gobierno.
Hoy el país registra una deuda de 643 millones de dólares con las alcaldías, además de 543 millones de dólares correspondientes al Modelo de Equidad Territorial, recursos que deberían estar llegando a los gobiernos locales para financiar obras y programas en beneficio de la población.
A esto se suma una situación preocupante en la gestión del Ejecutivo. El Ministerio del Interior (Ecuador) registra apenas un 11% de ejecución presupuestaria, una cifra que genera cuestionamientos en medio de la crisis de seguridad que enfrenta el país.
Frente a esta realidad, es momento de dejar los discursos y asumir responsabilidades. La deuda con los GADs es del Gobierno, y el país necesita respuestas claras.
La ministra de Finanzas, Sariha Moya, debe explicar cuándo se cumplirán estas obligaciones. Porque antes de intentar fiscalizar a otros, el Gobierno debe empezar por pagar lo que le debe a los territorios y a los ecuatorianos.