ealicé una visita in situ al Hospital Básico de Rumiñahui para constatar la situación en la que se encuentra este establecimiento de salud que atiende a miles de ciudadanos del cantón y de zonas cercanas.
Lo que encontramos es profundamente preocupante. Pacientes que deben comprar sus propias medicinas, médicos y enfermeras que han sido desvinculados por falta de presupuesto, y personal de limpieza que no recibe su salario desde hace varios meses.
A esto se suma la paralización de un quirófano por más de tres meses, lo que limita la capacidad de atención quirúrgica del hospital y retrasa procedimientos necesarios para los pacientes. Asimismo, la farmacia del hospital permanece prácticamente vacía, pese a los reiterados pedidos del cuerpo médico para abastecer medicamentos esenciales.
Estas condiciones afectan directamente el derecho de la ciudadanía a recibir una atención digna y oportuna. Los hospitales públicos deben garantizar servicios básicos, medicamentos y personal suficiente para responder a las necesidades de la población.
Mientras tanto, desde el Ministerio de Salud Pública del Ecuador se ha cuestionado la falta de información clara sobre la situación que enfrentan varios establecimientos de salud en el país. La crisis hospitalaria no puede ocultarse ni minimizarse cuando miles de familias dependen del sistema público para recibir atención médica.
La salud no puede esperar. Las autoridades deben responder con acciones inmediatas para garantizar medicamentos, personal y condiciones adecuadas en los hospitales, porque detrás de cada cifra hay personas que necesitan atención, cuidado y dignidad.