Como asambleísta por Azuay y defensor de nuestro territorio, formé parte del Quinto Río de Cuenca en una marcha histórica y multitudinaria que refleja el sentir de nuestra gente. Mi presencia en las calles no es casualidad, sino el cumplimiento de un compromiso sagrado con la defensa del agua, la salud y la vida. Los hechos hablan por sí mismos y demuestran que mi lealtad está con el pueblo, no con intereses que pretenden vulnerar nuestros recursos naturales.
Mantengo firmes mis principios y aseguro que no negociaré bajo ninguna circunstancia con la vida de mis mandantes ni traicionaré la confianza que han depositado en mí. Siempre estaré junto a las causas legítimas de la ciudadanía, reafirmando con convicción que Quimsacocha no se toca y se defiende con la fuerza de la unidad. Esta lucha es por nuestro presente y por el futuro de las próximas generaciones que dependen de la pureza de nuestras fuentes hídricas.
