


Hoy aprobamos una reforma para fortalecer nuestro sistema penitenciario, estableciendo que las personas privadas de libertad puedan trabajar durante su condena para cubrir parte de sus necesidades. Esta medida no solo busca aliviar la carga del Estado, sino también devolver dignidad a través del trabajo, fomentando hábitos positivos y preparando a los internos para su reinserción en la sociedad.
Hoy me honra volver a servir como Asambleísta Nacional y me dirijo a ustedes, mis mandantes, con cercanía y compromiso humano: legislar, fiscalizar y cumplir la ley siempre con la mirada puesta en las familias ecuatorianas.
Mi vocación altruista, mi experiencia política y social, y mi profundo amor por el Ecuador me impulsan a trabajar incansablemente por un país más justo, solidario y seguro —el Ecuador que todos merecemos.
Este camino de servicio no es improvisado: es el legado de una vida dedicada a servir con propósito, tender la mano al que más me necesita y construir, desde cada espacio, un mejor futuro para las nuevas generaciones.