Participé en la gran final del campeonato de fútbol organizado por la Liga Deportiva Parroquial La Merced, una jornada que reunió a deportistas, dirigentes, familias y aficionados en torno a la pasión por el deporte y la sana convivencia.
Como parte de este importante evento, realicé la donación de medallas para reconocer el esfuerzo, la dedicación y el compromiso de los deportistas que formaron parte de esta competencia. Este pequeño aporte busca valorar el trabajo realizado dentro y fuera de la cancha, así como incentivar la práctica deportiva en nuestra comunidad.
Felicito a todos los equipos participantes, a los dirigentes por su trabajo organizativo y a la afición que acompañó cada encuentro con entusiasmo y respeto. Actividades como estas fortalecen la unión de la parroquia, promueven valores positivos y contribuyen al desarrollo del deporte local.
Mi reconocimiento a todos quienes hicieron posible esta gran jornada deportiva en La Merced.
Luis Fernando Jácome nació en Quito el 9 de abril de 1990. Oriundo de la parroquia de Alangasí, asambleísta por la provincia de Pichincha, representante de las 33 parroquias rurales. A lo largo de su vida, ha dedicado su trabajo y compromiso a recorrer cada parroquia rural, caminando junto a amigos y vecinos que, como él, sueñan con un cambio positivo y real para sus comunidades. Su vocación política surgió de forma natural, impulsada por su cercanía con la gente y su profundo deseo de servir.
Desde joven se destacó como promotor de juventudes y gestor cultural, liderando proyectos innovadores como la primera radio online en parroquias rurales, que abrió un espacio para visibilizar las tradiciones y la voz de sectores históricamente olvidados.
Comprometido con su gente, ha desarrollado una labor social constante, entregando víveres y brindando apoyo a personas mayores y familias en situación de vulnerabilidad. Incluso durante la pandemia de COVID-19, intensificó este compromiso, coordinando la distribución de alimentos, medicinas y kits de desinfección para quienes más lo necesitaban.
Mientras cursaba sus estudios en Derecho, retomó con fuerza su vocación política, manteniéndose siempre cercano a la realidad de las parroquias rurales. Gracias a esa trayectoria y al respaldo de la ciudadanía, fue electo asambleísta.
Dentro de su parroquia y en otras localidades es reconocido por su trabajo para rescatar y fortalecer las manifestaciones culturales, participando activamente en festividades y representando a su parroquia incluso fuera del Distrito Metropolitano de Quito. Aunque no todos sus proyectos se concretaron, su dedicación constante refleja un compromiso firme con la identidad cultural y el desarrollo social.
Hoy, como legislador, mantiene intacta la misión que lo impulsó desde el inicio: construir un Ecuador más justo, solidario e inclusivo, dando voz y esperanza a quienes durante años han permanecido al margen.