La Ley contribuye a mejorar la calidad de vida y, en muchos casos, a evitar una muerte segura de quienes por cualquier circunstancia requieren de un trasplante para seguir viviendo y convierte a los ecuatorianos en potenciales donantes, salvo que expresen su voluntad en contrario, asegurando los derechos a la vida, a la salud y al buen vivir. Tiene por objeto garantizar el derecho a la salud en materia de trasplantes, los ciudadanos, tanto receptores como donantes, recibirán la mejor atención durante todo el proceso de trasplante, precautelando su salud y su vida.