La Ley Orgánica para el Equilibrio de las Finanzas Públicas, que eleva 17 centavos de dólar por cada litro de bebidas azucaradas, excepto los jugos que contengan más del 50% de pulpa natural de fruta y lácteos, no afectará a los tenderos del país, confirmó el analista económico Fernando Buendía.
Explicó que lo que afecta a este grupo productivo del país es el abuso del poder del mercado de la red de comercialización y producción, que deja un margen mínimo de ganancia al abacero. “Ellos tienen que trabajar 18 horas diarias, de lunes a domingo, con toda la familia, para hacer un ingreso familiar. El problema no es la Ley, sino que tiene que limitarse el abuso de poder de mercado de las cadenas de comercialización e intermediación, que es un tema de fondo”, aclaró.
El incremento del Impuesto a los Consumos Especiales, a algunos productos como la cerveza y los cigarrillos, es mínimo frente al precio final del producto y frente a los costos producción, toda vez, que los precios son monopólicos. “El costo real de una botella de Coca Cola de tres litros no llega a 60 centavos, incluida la inversión por publicidad, pero en el mercado cuenta más de dos dólares. Este costo de producción, más el incremento de los impuestos, que en los tres litros significaría 51 centavos, sumaría un poco más de un dólar, pero se comercializa a más de dos dólares. Así, este impuesto es marginal y tranquilamente pueden asumirlo los productores, sin necesidad de cargarle al consumidor final”, sentenció.
Así mismo, contó que el precio de comercialización de un minuto en la operadora Claro es de 14 hasta 17 centavos, mientras que el costo de producción no llega a tres centavos, “por eso los impuestos son exiguos y los pueden asumir los productores”, insistió.
Por otra parte, indicó que algunos productos son inelásticos, porque aunque incrementen su precio no dejan de ser consumidos, como es el caso de algunas mercancías que causan adicción como el tabaco y el alcohol. En este caso la caída de la demanda va hacer menor, aseveró.
De igual manera, “hay un tipo de bienes que el consumidor no va a poder prescindir, en último caso los va a reemplazar. No voy a dejar de tomar un líquido para acompañar el almuerzo, eso hace que la demanda se pueda mantener en su porcentaje mayoritario. Todo esto va hacer que el negocio de los abaceros no vaya a desaparecer”, agregó.
LM