El Libro Tercero del proyecto de Código del Ambiente se debatió esta mañana en el Pleno de la Asamblea Nacional. Este libro contiene todo lo que respecta a la calidad ambiental, que incluye, entre otros temas, las regulaciones para la producción y consumo de bienes sustentables y acciones para reducir la huella ecológica, además establece procedimientos más ágiles para la obtención de licencias ambientales en los sectores interesados.
Virgilio Hernández dijo que es necesario considerar nuevamente la capacidad de expropiar de los gobiernos autónomos descentralizados (GAD), pues según explicó, la obligatoriedad planteada se podría ver afectada si no se hace en el marco de sus competencias. “No puede ser que el GAD expropie áreas de manejo a nivel nacional”, aseguró y planteó que los GAD incluyan en su planificación la reparación integral, únicamente y de forma excepcional cuando el responsable no pueda ser identificado.
También planteó que se incluya en el texto que el operador, en este caso el sujeto de control, promueva y controle en su proyecto el uso de tecnologías ambientalmente limpias. Además hizo notar que tal como está el artículo 207, se genera una especie de silencio administrativo en cuanto a las sanciones para la autoridad ambiental. “Esto solo provocaría que se hagan actividades que pueden afectar al ambiente sin que la autoridad ambiental presente el informe”, explicó Hernández.
Preocupación a nivel país
Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos del 2014, el 59.9% de hogares ecuatorianos dijeron estar afectados por al menos un problema ambiental, es decir la preocupación en el día a día tiene incidencia y relevancia. Este libro responde a la profundización de las acciones para proteger la calidad ambiental, tanto en lo urbano como en lo rural. El enfoque del código es prevenir para no tener que lamentar, así como establecer el control y seguimiento de todas las actividades que incidan en el control ambiental, aseveró Carlos Viteri.
Uno de los temas que toca este libro es el reciclaje. Actualmente los trabajadores del reciclaje, que contribuyen con la calidad del ambiente, tienen procesos de organización y se garantizan sus derechos, además desarrollan su trabajo con métodos adecuados. Este libro incluye todo el apoyo a la tarea del reciclaje y otorga competencias a los GAD para que articulen acciones a favor de quienes trabajan en esta área. Además se establecen mecanismos claros sobre la acreditación para que los GAD tengan las condiciones adecuadas para licenciamientos ambientales y se incluyen procedimientos para las acreditaciones, agregó.
La asambleísta Fanny Uribe pidió que se considere la situación de Galápagos, pues aseguró que en el Código se les da la responsabilidad a la autoridad ambiental y municipios sobre el manejo del agua, pero aseguró que no existe de forma clara la sanción cuando estas entidades infringen las normas. Citó como ejemplo a Santa Cruz y San Cristóbal, en donde según dijo, la gente tomaba agua con heces fecales, sin que exista una sanción a pesar de las denuncias.
Eliminar artículo 71
La asambleísta Pamela Falconí pidió que se elimine el artículo 71 del proyecto que habla sobre la caza deportiva, porque en Ecuador no existe esta modalidad y eso implica que no exista registro de armas y tampoco hay turismo enfocado en esa área, por lo que no tendría sentido.
Fernando Bustamante se mostró contrario al código, porque cree que se crearía un gran aparato burocrático que vigilarían prácticamente todas las actividades del ser humano. “Lastimosamente es casi imposible vivir sin dejar una huella ecológica”, dijo y propuso que se creen formas de regulación autogestionada, que en otras partes del mundo resultan exitosas. “Las exigencias del Código conllevan grandes costos sobre la actividad económica que nos lleva a otro dilema, porque resulta que regularemos la actividad ambiental de tal manera que se deje sin incentivos temas que requieren la explotación del medio ambiente. No damos solución al problema sin asfixiar la actividad”, finalizó.
MC/pv