En la Comisión del Derecho a la Salud, el doctor Julio Urresta, especialista en ginecología y obstetricia y máster en medicina reproductiva humana, destacó que las técnicas de reproducción asistida (TRA), desarrolladas hace cerca de cinco décadas, han permitido el nacimiento de más de 8 millones de niños en el mundo, beneficiando a parejas con infertilidad por causas simples o complejas, incluidas alteraciones genéticas. Subrayó la importancia de que el Ecuador cuente con un marco normativo claro que garantice acceso oportuno, información veraz y prácticas seguras.
El especialista alertó sobre los riesgos de la desinformación y la mercantilización de estos tratamientos, así como la necesidad de prevención y diagnóstico temprano, especialmente en mujeres mayores de 35 años o con patologías como endometriosis. Recalcó que una historia clínica integral, la corrección de factores metabólicos, endocrinos e infecciosos, y la orientación adecuada evitan retrasos que reducen las probabilidades de éxito.
Urresta enfatizó la relevancia de regular la preservación de gametos, el control de la migración y acreditación de especialistas y laboratorios, y la obligatoriedad del acompañamiento psicológico antes, durante y después del tratamiento, en beneficio de las parejas y de los niños nacidos mediante estas técnicas.
Asimismo, planteó la necesidad de normar la donación anónima de gametos para prevenir riesgos de consanguinidad y conflictos legales futuros, así como limitar prácticas de sobreestimulación ovárica con fines comerciales. Señaló que las tasas de éxito de las TRA oscilan entre el 30 % y 60 %, y que deben aplicarse bajo estándares internacionales y solo en unidades especializadas.
Durante el debate, el presidente de la Comisión, Juan José Reyes, señaló que aspectos como la preservación de óvulos y gametos en personas mayores de 40 años podrían incorporarse en el reglamento de aplicación de la ley, respetando el marco del Código Civil y las competencias del Ministerio de Salud Pública.
La asambleísta Annabella Azin consultó sobre los tiempos y protocolos previos para acceder a técnicas de alta complejidad como la fertilización in vitro. En respuesta, se explicó que los tratamientos hormonales y metabólicos requieren entre tres y seis meses de corrección previa, y que solo tras agotar opciones de baja y mediana complejidad corresponde avanzar a procedimientos de mayor complejidad, con criterios clínicos claros y personalizados.
El proyecto de Ley que Regula las Técnicas y Procedimientos de Reproducción Humana Asistida, remitido por la Defensoría del Pueblo, en trámite para primer debate, se fortalece con el aporte de especialistas, a fin de construir una ley y un reglamento claros, exhaustivos y técnicamente responsables, que protejan los derechos de los usuarios y garanticen prácticas médicas seguras y éticas en reproducción humana asistida.
RSA