En la Comisión del Derecho a la Salud y Deporte, especialistas en ginecología y neonatología presentaron observaciones técnicas al Proyecto de Ley que regula las técnicas y procedimientos de Reproducción Humana Asistida (RHA), actualmente en trámite para segundo debate.
Pablo Valencia, ginecólogo y director del Centro Ecuatoriano de Reproducción Humana, propuso que la norma se denomine “Ley de Reproducción Humana Médicamente Asistida”, al tratarse de procedimientos realizados exclusivamente por profesionales médicos. Señaló la necesidad de corregir referencias comparadas, como el caso de España, donde la subrogación está prohibida, y planteó ajustes en temas clave.
Respecto a la edad mínima de 18 años prevista en el proyecto, indicó que debería contemplarse una excepción para técnicas de preservación de la fertilidad en niños y adolescentes con enfermedades graves, como el cáncer.
Sobre la gestación subrogada, consideró adecuada su prohibición general, pero sugirió permitirla únicamente por indicación médica materna absoluta (ausencia de útero o patologías que hagan inviable el embarazo), bajo requisitos estrictos.
En cuanto a la donación de gametos, recomendó establecer un rango de edad entre 18 y 35 años y limitar a seis embarazos por donante, en lugar de seis donaciones.
También propuso precisar que la fecundación in vitro puede realizarse con gametos propios o donados, y aclaró que el diagnóstico genético preimplantacional (DGP) -una técnica que analiza genéticamente los embriones antes de su implantación -no constituye discriminación, sino que es una herramienta para prevenir enfermedades hereditarias graves.
Valencia enfatizó la necesidad de garantizar el acceso a estos tratamientos, instando a que aseguradoras privadas y el sistema público amplíen la cobertura, dado que la infertilidad es reconocida por la OMS como una enfermedad.
La asambleísta Annabella Azin consultó sobre los tiempos de conservación de óvulos y embriones y el destino de los sobrantes. El especialista explicó que pueden permanecer crioconservados por más de 20 años en nitrógeno líquido y que, una vez cumplido el proyecto reproductivo, la pareja decide su destino conforme a guías internacionales.
Alfonso Rivera, pediatra y neonatólogo con experiencia en el seguimiento de niños nacidos mediante estas técnicas, destacó la importancia del DGP para mejorar la seguridad perinatal.
Señaló que, según la evidencia científica y su práctica clínica, la incidencia de malformaciones congénitas en embarazos logrados mediante reproducción asistida es similar a la de la población general, especialmente cuando existe un adecuado control prenatal.
Por su parte, Fernando Aguinaga, presidente de la Asociación de Neonatólogos del Ecuador, respaldó la necesidad de una ley que regule esta práctica en el país, planteó que la norma establezca criterios claros sobre exámenes genéticos, orientados a descartar enfermedades letales o graves de origen hereditario.
El presidente de la Comisión, asambleísta Juan José Reyes, reiteró que el proceso de socialización continuará con nuevas sesiones técnicas para afinar el articulado antes del segundo debate, incorporando las observaciones.
RSA
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