La 128 Asamblea de la Unión Interparlamentaria Mundial concluyó hoy con la aprobación del Documento de Quito que recoge las diversas exposiciones y propuestas de los parlamentarios en torno al tema central de debate: Del crecimiento sin fin al desarrollo con fines Buen Vivir. Nuevos enfoques, nuevas soluciones, tema que fue escogido como una contribución a la reflexión mundial sobre la agenda de desarrollo pos 2015 y los futuros objetivos de desarrollo sostenible que se aplicarán a los países desarrollados y en desarrollo. Haga clic aquí para ver el documento.
En el documento se destaca que, por definición, las políticas de bienestar exigen que todos los ciudadanos, y en particular los grupos vulnerables, como las mujeres, los jóvenes, los pueblos indígenas y los pobres, participen en la toma de decisiones.
“La capacidad de participar en la adopción de decisiones que afectan a nuestras vidas y al contexto social y ambiental que nos rodea es, en sí misma, una dimensión esencial del bienestar. Y a la inversa, el bienestar también es necesario para que los ciudadanos participen de manera efectiva en la gestión de los asuntos públicos. La participación, así como la transparencia y la rendición de cuentas, son a su vez los pilares fundamentales de la democracia y de la forma en la que la democracia se aplica al funcionamiento del gobierno en todos los niveles – mundial, nacional y local – y en respuesta a las necesidades de los ciudadanos, añade.
Sostiene además que la participación, la transparencia y la rendición de cuentas constituyen la esencia de la gobernanza democrática, que es un fin en sí mismo y a la vez facilita el desarrollo sostenible.
Adicionalmente, el comunicado señala que “será más importante que nunca que los parlamentarios reafirmen su legítimo papel en el proceso de adopción de decisiones en los planos tanto nacional como internacional. La institución parlamentaria es la piedra angular de toda la arquitectura de la gobernanza democrática y debe reforzarse en todo el mundo, dotándola de mejores capacidades de control político y fiscalización y de una mayor autoridad legislativa. Más específicamente, parlamentos fortalecidos deberán desempeñar una función central en la implementación de los futuros Objetivos de Desarrollo Sostenible. Ello incluirá velar por que las políticas y planes de desarrollo se elaboren mediante procesos participativos e integradores, que incluyan la presentación periódica de informes a los parlamentos para su examen”.
Por último, anota que este debate debe continuar en los parlamentos nacionales para así involucrarlos más activamente en las consultas mundiales previstas en el documento final aprobado en Río correctamente titulado “El futuro que queremos”.
PV