Ecuador incrementó la población y cada vez disminuye la tierra fértil. Si esta relación continúa perderíamos seguridad y soberanía alimentaria. La Ley de Tierras, aprobada hoy por la Asamblea, pretende frenar y corregir este problema. Así lo aseguró el vicepresidente de la Comisión de Soberanía Alimentaria, Mauricio Proaño.
Precisamente, la norma contiene todo un capítulo relacionado con la protección y recuperación de la fertilidad de la tierra rural de producción. Proaño explicó que Ecuador tiene cerca del 60% de suelo que se encuentra desde el nivel medio hacia abajo en fertilidad, con esta tendencia no estaríamos en capacidad de cubrir la necesidad de alimentos para la población.
En 1960 el país contaba con 4, 5 millones de habitantes, para el 2010 aumentó a 10 millones y en el 2014 subió a 16, 5 millones. Para alimentar a esta cantidad de gente no se ha incrementado la capacidad de suelo agrícola, la tendencia ha sido, más bien, a disminuir, añadió Proaño.
Según la ley, el Estado impulsará la protección, la conservación y la recuperación de la capa fértil de la tierra rural. Dice que lo hará de manera sustentable e integrada con los demás recursos naturales. Para esto la Autoridad Agraria Nacional identificará los suelos rurales de mayor fertilidad y los que se encuentren en condición crítica, a fin de promover y disponer la aplicación de las medidas y prácticas agroquímicas que conlleven a la conservación y recuperación de sus condiciones productivas.
Así mismo, plantea que se investigará, controlará, promoverá y recomendará el empleo de prácticas de manejo de suelo para prevenir la contaminación hídrica y edáfica, provocada por el uso inadecuado de productos agrotóxicos. En este capítulo también se dispone que se limite el avance la frontera agrícola en ecosistemas frágiles y amenazados, como manglares, páramos, humedales, bosques tropicales, entre otros.
La Ley no permitirá el avance de la frontera agrícola en los páramos no intervenidos que se encuentren sobre los 3.300 metros de altitud sobre el nivel del mar, al norte del paralelo tres, latitud sur; así como 2.700 al sur de dicho paralelo y, en general, en áreas naturales protegidas y particularmente en territorios con alta biodiversidad.
Por otra parte, determina que se aplicarán programas de incentivos económicos para comunidades, comunas, pueblos y nacionalidades que habitan en ecosistemas frágiles, para impulsar su mantenimiento y restauración. En cambio, los predios privados ubicados en los páramos que no forman parte de la agricultura familiar de subsistencia deberán contar con las autorizaciones ambientales respectivas.
Será la Autoridad Agraria Nacional la que regule y controle el cumplimiento de estas políticas.
LM/pv