“Estamos en el siglo XXI y tenemos todavía rezagos de colonialismo”, concluyó Alisalem Sidi Zein, embajador de la República Árabe Saharaui Democrática (RASD), durante un conversatorio sobre los derechos humanos y a la autodeterminación del pueblo saharaui. El debate se generó después de la exhibición de un cortometraje sobre la cultura y la identidad de este pueblo.
Estos eventos formaron parte de las actividades desarrolladas por la “Semana de la Identidad Saharaui”, organizado por la Comisión de Relaciones Internacionales de la Asamblea, la Cancillería del Ecuador y la embajada de Saharaui y que concluyó este viernes en la Universidad Católica del Ecuador.
Saharaui se encuentra en la costa noroccidental de África. Estuvo bajo la colonización española hasta 1976. El país europeo entregó ese territorio a Marruecos y Mauritania, este último se retiró del lugar en 1979. El embajador saharaui en Ecuador, Alisalem Sidi Zein, contó que la ONU pidió el alto al fuego y un referendum sobre el futuro del pueblo y su territorio.
El diplomático explicó que una parte del pueblo tiene constituido una República, con un gobierno, un parlamento, embajadas, pero otra parte está colonizada por Marruecos y miles se encuentran en campos de refugio en los desiertos de Argelia, considerados los más grandes del mundo. Indicó que en Saharaui está el muro más grande del mundo, con más de 2.700 kilómetros, millones de minas personales y mucha gente desaparecida.
En el documental se mostró que el trabajo comunitario y la hospitalidad de los refugiados les ha permitido sobrevivir, esto con la ayuda humanitaria de los organismos internacionales, que llevan alimentos básicos como arroz y harina. Sin embargo, se anunció que esa colaboración ha disminuido y predominan altos índices de desnutrición en los niños, tanto por la alimentación, como por la mala calidad de agua.
En el campo político se mostraron las voces que expresaban su deseo de regresar a su tierra con un Estado completamente independiente. “Luchamos para construir un Estado, no perfecto, pero Estado”, exclamaba un hombre, mientras una mujer, en cambio, expresaba el anhelo de que la representación de la mujer se encuentre en todos los niveles posibles. “La independencia no llega y el referéndum no se hace. Eso no quiere decir que estemos dejando la lucha, estamos capacitados para tomar las riendas de este país. Las necesidades son muchas: escasez de agua potable, falta de alimentos y medicamentos”, manifestaba otro saharaui, tras recalcar que se ha creando un estado social , en donde los ciudadanos se apoyan mutuamente.
Según este trabajo audiovisual la mayoría de saharauis tienen como religión la musulumana, pero se recalcó que tienen un carácter más tolerante, pues las mujeres se pueden divorciar y no tienen que llevar velo sobre su rostro. En educación se contó que la mayoría puede estudiar la primera, gracias a los voluntarios que apoyan en esta área y los propios pobladores. Muy pocos logran estudiar en universidades, gracias los países de acogida que otorgan becas, como Cuba, Libia, Argelia y España.
En el trabajo también se visualizaron actividades cotidianas, sus costumbres y culturas. Es un pueblo que tiene por tradición recibir a todos los invitados con tres vasos de te, el primero es amargo como la vida, el segundo es dulce como el amor y el tercero suave como la muerte. Los mayores acostumbran a contar cuentos, fábulas, historias a los niños y jóvenes al lado de una fogata.
El verano del desierto es muy intenso. En verano muchos padres logran enviar a sus hijos a familias de acogida, por ejemplo en España, algunos se quedan para estudiar y la mayoría regresa a los refugios para seguir con su contidianidad.
LM