El sociólogo Eduardo Flor Granda, subsecretario del Directorio del Núcleo de Pichincha, de la Casa de la Cultura Ecuatoriana (CCE), propuso el concepto de alteridad como eje transversal del proyecto de Ley Orgánica de Derechos Lingüísticos de los Pueblos y Nacionalidades, en análisis por la Comisión de Derechos Colectivos.
El académico explicó que la alteridad constituye una visión contrahegemónica que alberga un bagaje simbólico antagónico al pensamiento dominante: “La diferencia se construye a partir de la diferencia”, precisó.
Señaló que el principio de alteridad permite al ser humano reconocerse en el otro a partir de la diferencia, precisamente para fortalecer la identidad.
Una de las sugerencias realizadas fue la interculturalidad para todos y todas: “La interculturalidad no solo abraza a pueblos y nacionalidades indígenas, montuvios y negros. Se refiere a la comunidad en su máxima acepción, comprende a la gente de barrio y cantones, del sector rural y urbano”.
Según el sociólogo, la lengua no solo es un medio de comunicación, sino también, una forma de pensar el mundo y vivir la realidad. En este sentido, propuso que a través de la ley se establezca que el 20 % de la programación televisiva sea subtitulada en kichwa, al igual que la difusión de spots (productos audiovisuales de promoción) y cuñas bilingües en, al menos, cuatro lenguas ancestrales.
Sobre esta misma línea se pronunció Wayra Coro, presidente de la organización comunitaria Purua Ponchos Rojos, quien afirmó que la lengua contempla una cosmovisión que revela el vínculo primigenio entre el sujeto y el mundo: “Somos sujetos pensantes-hablantes”, exclamó.
Además, resaltó la importancia de la recuperación de las lenguas ancestrales, así como del sentido de pertenencia, pues destacó que las mismas sufren una desvalorización.
“Para recuperar una lengua ancestral es preciso hacer hincapié en la identidad. Debo sentirme orgulloso de donde vengo y a qué pertenezco para reivindicarme desde ese lugar simbólico”, aseguró.
Miguel Carlosama, en representación de Verónica Naranjo, de la Secretaría Técnica del Consejo Nacional para la Igualdad de Pueblos y Nacionalidades, subrayó la importancia de transversalizar los derechos lingüísticos de pueblos y nacionalidades del país: “Es una medida estratégica y vital el rescate de las lenguas ancestrales, que significan la existencia histórica de los pueblos originarios en el Ecuador”.
También mencionó que la participación desde las bases es crucial en el proceso de construcción de la ley: “Los pueblos y nacionalidades deben ser consultados y sus aportes socializados”.
Según Carlosama, el sistema de justicia debe establecerse en lenguas ancestrales. Al igual que los otros exponentes, explicó que las lenguas son una forma de ver y estar en el mundo, con un capital simbólico propio de concebirlo. De ahí que resaltó el rol de los intérpretes en el proceso judicial, conocedores de su lengua y cultura. PAU/pv