“Por medio de esta carta deseo pedirle a usted que, con las leyes que puedan aprobar, hagan que los niños tengan mejores condiciones de vida, una educación que nos permita cambiar el mundo que vivimos, que haya igualdad entre todos y que tengamos mayores posibilidades de surgir en todos los aspectos”. Así reza una de las 100 misivas de niños, niñas y adolescentes que recolectó el Grupo Parlamentario que vela por los derechos de estos sectores vulnerables.
Las cartas fueron entregadas a César Litardo, titular de la Asamblea Nacional, y a Encarnación Duchi, presidenta de la Comisión Ocasional de la Niñez, que estudia las reformas al Código Orgánico de la Niñez y Adolescencia (Cona). Según Franklin Samaniego, coordinador del Grupo, los escritos recogen varios criterios de los actores sujetos de derechos, que pueden servir como insumos para la construcción de dichas reformas.
La recolección de los sueños de niños, niñas y adolescentes, plasmadas en un papel, se la realizó a nivel nacional y contó con la colaboración de organizaciones de la sociedad como World Vision, Ayuda en Acción, Junta de Protección de Quito, Movimiento Social por la Defensa de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Ecuador, entre otros.
Esto nos marca un compromiso para entregarle al país un Código apegado a las necesidades de estas poblaciones vulnerables, enfatizó Samaniego durante la entrega a la Presidenta de la Comisión Ocasional de la Niñez.
Las peticiones están cargadas de anhelos grandes y pequeños, personales y colectivos, de sueños tangibles e intangibles, de mejores días. “En la medida de sus posibilidades”, Valeria Sofía solicita “una pelota gigante, beca de estudios, útiles, uniformes para este año escolar, una computadora para hacer deberes… sacar la cédula ecuatoriana porque soy migrante”.
“Hoy les contaré mis sueños para cambiar el mundo”, les dice el niño Guillermo Chávez a los asambleístas: “ganarme una beca, crear mi propio negocio de dulcecitos, ser más respetuoso, conseguir el amor, aprender a programar aplicaciones, no enfermarme y prestar atención”.
Que “no se produzca más bullying, que no se produzcan robos, que no haya violaciones, ni secuestros, que nos respeten, que sean justos con los niños, que no nos engañen, que nos ayuden, que no nos abandonen, que no nos maten, que nos nos golpeen, que nos cuidemos entre todos”, es el pedido de Mishelle Bermeo.
Jhilda solicita “mayor equidad sobre todo hacia la mujer, porque es de conocimiento de todos que a la mayoría de mujeres no se las trata como seres humanos… también buscar soluciones para prevenir la violencia en la familia… que no haya denigración, ni discriminación hacia ningún grupo de la sociedad, en especial, hacia los grupos vulnerables”.
“Me llamo María Sol Medina”, expresa otra niña. “Quiero contarles mis sueños” explica. “Quisiera ir con mis papás y mis hermanos de viaje a un lugar muy bonito. Quisiera ser la mejor de la clase. Quisiera tener un hermoso gato. Quisiera subir a un avión y conocerlo. Quisiera ir a un lugar encantado”.
La mayoría de las cartas piden mejorar la educación y que las escuelas no estén tan lejos de sus comunidades; cuidar el medio ambiente, botar la basura en su lugar y no usar plásticos; cuidar a los animales; erradicar la drogadicción y más seguridad. Solicitan acción de los gobiernos autónomos descentralizados para contar con agua potable, alcantarillado, luz y espacios recreativos.
LILA/ea