Al saludar a todos los asistentes al homenaje que le rindió la Asamblea Nacional, el vicepresidente de la República, Lenín Moreno Garcés, subrayó que la solidaridad no tiene fronteras, peor límites de tiempo, espacio, ideología y, mucho menos, excepciones; Ecuador está enseñando al mundo que la paz se construye cuando miramos al otro, al diferente, como parte de una misma sociedad.
Al resaltar que hace pocos días el Parlamento ecuatoriano respaldó su candidatura al Premio Nobel de la Paz, agradeció a los asambleístas por esta gentileza, al indicar que esta candidatura quien la merece es en pueblo ecuatoriano que resolvió recuperar la dignidad para sí, devolviendo los derechos de las personas con discapacidad y visibilizándolos, lo cual permite avizorar que, por distintos caminos, estamos consiguiendo el país que todos hemos soñado.
El Segundo Mandatario agradeció por la condecoración y dijo la recibe a nombre de un colectivo, porque siendo tarea conjunta, ese reconocimiento pertenece a varios actores que colaboraron y siguen apoyando nuestras misiones y tareas; a los miles de brigadistas voluntarios que siguen trabajando con mucho sacrificio, así como a los científicos, médicos y académicos que nos asesoran permanentemente; a los medios de comunicación, que han sido soporte vital para garantizar la atención plena a todas las personas con discapacidad.
También, a los empresarios e industriales que han incorporado propuestas de atención e inclusión, como base de sus proyectos de responsabilidad social; a los compañeros de gabinete, de los gobiernos locales, políticos y personajes de todas las tendencias que prestan su apoyo en el sitio mismo donde se los requiere; y, de manera especial al líder de la revolución ciudadana Rafael Correa Delgado, por el apoyo incondicional a la tarea de defender a los que los llama “los olvidados, de los olvidados”; pero, ante todo, a los cientos de miles de discapacitados y sus familias que nos abrieron su vida, como lo ha hecho Andrés Maldonado, a quien le cantó el cumpleaños feliz, y al deportista paralímpico Byron López.
Recordó que es conocido lo que, en conjunto, se ha podido hacer, por ejemplo, la misión solidaria Manuela Espejo, que ampara una espiral ascendente de atención y prevención de las discapacidades. “Lo más importante es que ya no podemos detenernos, ya que cuando se emprende el camino de la solidaridad, este espiral es imparable en materia de políticas sociales que tienen como objetivo primordial el buen vivir, la equidad, la justicia, la armonía y la paz”, añadió.
En esa cálida espiral están otros programas como la inclusión educativa, laboral y cultural en los cuales tenemos mucho que trabajar todavía; están los planes de vivienda digna; la recuperación de los jóvenes de la calle; la atención de los compatriotas en el exterior; la ayuda en enfermedades catastróficas discapacitantes, los cuales tienen como eje transversal y vivificante la propuesta de una Ley Orgánica de Discapacidades, que está lista para segundo debate, por lo que reconoció el trabajo emprendido por los integrantes de la Comisión Ocasional dirigida por la asambleísta María Cristina Kronfle.
“La mejor manera de hacernos dignos de una medalla, con un nombre tan grande como el de Eloy Alfaro, es continuar su legado de justicia y solidaridad, ya que él fue un gobernante que no olvidó a nadie en políticas públicas, en materia de la inclusión, equidad de género y la restitución de derechos”, precisó.
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