Una intensa actividad cumple en nuestro país la ciudadana ecuatoriana Carmen Velásquez Almeida, quien se desempeña como jueza de la Corte Suprema del Estado de Nueva York. Justamente, esta víspera, en la mañana estuvo en la sede de la Asamblea Nacional y en recibió un homenaje por parte de la Corte Nacional de Justicia.
En cambio, este martes, 7 de abril, los magistrados de la Corte Constitucional le entregaron la primera emisión del Premio “Lenín Moreno Garcés”, en reconocimiento a las personas que se han destacado de forma relevante en la promoción y defensa de los derechos constitucionales.
En el acto intervino la asambleísta Ximena Peña, representante por la jurisdicción de Estados Unidos y Canadá, quien mencionó que la gestión de la compatriota Carmen Velásquez llena de orgullo no solo a la comunidad migrante ecuatoriana, sino también a la comunidad Latinoamericana que reside en Estados Unidos.
Para nosotros tener una persona como una jueza, nos hace visibilizar a nivel de tan altas instituciones como la Corte Constitucional y demuestra que allá lejos de la patria hay hermanos y hermanas migrantes, que tuvieron que salir por diferentes razones pero que a pesar de la lejanía son un referente de tenacidad, esfuerzo, sacrificio y compromiso con los intereses de los grupos vulnerables, señaló.
De su lado, la magistrada Wendy Molina, vicepresidenta de la Corte Constitucional, destacó que Carmen Velázquez es la primera jueza compatriota electa democráticamente como fruto de su labor a favor de la comunidad migrante. Este reconocimiento es una exaltación a la mujer quiteña, ecuatoriana y latina, quien pese a haber afrontado múltiples adversidades como el idioma, generó y marcó caminos transcendentales en la justicia, lo que es motivo de admiración y ejemplo a seguir en la región, agregó.
Por su parte, la homenajeada dijo que generalmente no le tiembla la mano y la voz para tomar decisiones y aplicar sentencias, pero que este tipo de actos le causan emoción, al recordar que a los 14 años de edad, junto a su madre y hermanas, más allá que tenían una cómoda posición económica, salió a conquistar muchos sueños, lo que logró en base a persistencia, honradez y dedicación, aplicando el principio que jamás era menos que nadie, sostuvo.
Uno llega a otro país cargado de muchas ilusiones, sin embargo, hay gente que te dice que no tienes madera para estudiar ni para obtener una profesión, más aún en mí caso que era mujer, latina y chaparrita. Afortunadamente, existen otras personas que te impulsan a seguir y a vencer toda dificultad; así alcancé el título de abogada, con altas calificaciones y beca, luego asistente fiscal y juez de la Corte Suprema de Nueva York.
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