Estefanía Elizabeth López Pico
Asambleísta por Tungurahua Acción Democratica Nacional ADN

ESTEFANÍA LÓPEZ PICO

Mi historia, mis raíces y el compromiso que hoy llevo a Tungurahua

Si me preguntan quién soy, mi respuesta empieza en Picaihua. Nací en Ambato, pero soy de Picaihua. Allí nacieron mis padres, allí nacieron mis abuelos, allí se conocieron mis papás y allí pasé buena parte de mi infancia. Hasta hoy regreso cada fin de semana. Porque hay lugares que no solo forman parte de nuestra historia: forman parte de quienes somos.

Mis abuelos han sido y siguen siendo una parte fundamental de mi vida. Con ellos crecí, aprendí y descubrí muchas de las cosas que todavía llevo conmigo. Mi abuelo materno es chofer profesional y muchas veces me llevaba junto a mi abuela cuando tenía que viajar. Yo iba sentada a su lado, mirando por la ventana, escuchando sus historias y viendo cómo cambiaban los caminos, los pueblos y los paisajes. Así fui conociendo Tungurahua, mucho antes de aprender a conocerla en un mapa. Mi abuela, por su parte, me enseñó con esas pequeñas cosas que terminan siendo las más importantes: la familia, la sencillez, la humildad, el trabajo y el cariño por nuestras raíces.

En mi familia siempre vi trabajo. Vi el esfuerzo de mis padres, de mis abuelos y de mis tías. Vi lo que significa levantarse todos los días y hacer lo necesario para que en casa no falte lo importante. También conocí el campo, los animales y esa vida sencilla que, para muchas familias de nuestra provincia sigue siendo parte de su realidad. Yo tuve una infancia feliz y nunca me faltó lo esencial. Y lo digo con mucha gratitud, porque detrás de esa tranquilidad hubo una familia que trabajó mucho para que yo pudiera estudiar y tener oportunidades.

Esa historia me conecta profundamente con Tungurahua. Con las familias que se levantan temprano, con los padres que hacen cuentas para pagar una carrera, con quienes tienen un pequeño negocio, un taller, un local, una parcela o trabajan por cuenta propia. Familias que quizá no tienen todas las respuestas, pero que nunca dejan de buscar cómo sacar adelante a los suyos. Yo sé lo que significa recibir ese esfuerzo y también sé la responsabilidad que implica honrarlo.

Cuando terminé el colegio tenía otro sueño. Quería estudiar Biotecnología. Fui aceptada y obtuve una beca, pero no pude ir porque en ese momento el dinero no alcanzaba para sostener ese camino. Fue difícil dejar ese sueño. Terminé estudiando Medicina por una decisión de mi mamá y, con el tiempo, descubrí que esa carrera que inicialmente no había elegido, terminó convirtiéndose en una de las cosas que más amo. La Medicina me enseñó a mirar a las personas más allá de un diagnóstico y a entender que detrás de cada paciente hay una familia, una preocupación, una historia y muchas veces alguien esperando que lo ayudemos.

Mi profesión también me acercó al territorio. Estuve en Atahualpa, Quisapincha, Pasa, Pelileo y Píllaro. Durante mi año rural conocí comunidades y familias que me enseñaron muchísimo. Recuerdo caminar por lomas y cruzar charcos para llegar hasta mujeres embarazadas y niños que no podían acudir a sus controles. Recuerdo a adultos mayores que llegaban con varias enfermedades y sin los medicamentos que necesitaban. Recuerdo también las veces que compré una medicina con mi propio sueldo porque no podía mirar a un paciente y decirle simplemente que no había.

Ahí aprendí algo que cambió mi manera de entender el servicio: cuando alguien no puede llegar, hay que ir a buscarlo. Y creo que esa idea también debe estar presente en la política. No podemos esperar que una familia tenga tiempo, dinero, transporte o conocimientos para acercarse a una institución. Tenemos que escuchar, acercarnos y entender qué está pasando antes de decidir.

Después de graduarme, regresé a Ambato y tampoco encontré trabajo. Tenía mi título, había estudiado mucho y había cumplido con mi año rural, pero las oportunidades no llegaban. En mi casa, además, mi papá estaba sin empleo, mi mamá estaba en casa y mi hermana todavía era pequeña. Entonces hice lo que muchas personas hacen cuando una puerta no se abre: busqué otra manera. Empecé a atender a domicilio, cubrí consultas y finalmente arrendé un consultorio. Fui construyendo mi trabajo poco a poco, paciente a paciente.

Esa experiencia me hizo comprender todavía más a los jóvenes que terminan una carrera y se preguntan qué sigue. A los padres que hicieron enormes esfuerzos para pagar una universidad y esperan que ese título abra una puerta. A quienes quieren emprender, pero se encuentran con trámites, costos y dificultades. A quienes tienen un negocio familiar y saben que cada mes hay que volver a empezar. Por eso, cuando hablo de oportunidades, empleo, emprendimiento o educación, no lo hago solamente desde un discurso político. Lo hago desde una experiencia que también me tocó vivir.          

Hoy soy asambleísta de Tungurahua y sé que este cargo no me cambia ni me aleja de quien soy. Al contrario, me recuerda todos los días para quién estoy aquí. Quiero trabajar por una salud pública que responda a las personas; por nuestros adultos mayores y por las familias que los cuidan; por las mujeres, especialmente aquellas que viven en sectores rurales; por los jóvenes profesionales que buscan una oportunidad; y por quienes trabajan, producen y emprenden en nuestra provincia.

También quiero seguir escuchando. A nuestros agricultores, a nuestros comerciantes, a nuestros artesanos, a nuestros pequeños empresarios, a quienes trabajan en los mercados, en los talleres, en los hospitales, en los centros de salud, en el campo y en cada lugar donde Tungurahua se levanta todos los días. No pretendo llegar sabiendo todo. Quiero conocer sus problemas, entenderlos y llevarlos a la Asamblea con responsabilidad. Porque representar no es hablar por los demás; es escuchar lo suficiente para poder hablar con ellos.

Soy una mujer joven y todavía tengo muchos sueños. Amo a los animales y sueño con tener algún día un lugar para los perros abandonados. Sueño también con crear un espacio digno para los adultos mayores que viven solos y necesitan compañía y cuidado. Esos sueños hablan de una parte de mí que he comprendido con el tiempo: siempre he sentido la necesidad de cuidar. Primero me cuidaron mis padres y mis abuelos; después aprendí a cuidar a mis pacientes; hoy quiero llevar esa misma sensibilidad a la vida pública.

Quiero que sea una forma de hacer política. Una política cercana, que mire a los ojos, que escuche antes de prometer, que fiscalice cuando algo no funciona y que busque soluciones concretas. Quiero ser una asambleísta que no olvide que detrás de cada ley hay personas, familias y vidas que pueden mejorar o complicarse según las decisiones que tomemos.

Yo soy Estefanía López Pico. Soy de Picaihua. Soy hija, nieta, hermana, médica y mujer. Soy parte de una familia que me enseñó a trabajar, a agradecer y a no olvidar mis raíces. Y hoy tengo el honor de representar a Tungurahua. Quiero hacerlo con los pies en el territorio, con el corazón cerca de la gente y con la responsabilidad de saber que la política tiene sentido cuando logra cambiar, para bien, la vida de alguien.

Porque eso es lo que aprendí de mi familia y de mi profesión: cuidar. Cuidar es estar, escuchar, acompañar y hacerse cargo. Y eso es lo que quiero hacer desde la Asamblea Nacional: estar cerca de Tungurahua, escuchar a su gente y trabajar para que nadie tenga que sentirse solo frente a un problema que también podemos ayudar a resolver.

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ago 14
2026
Parlamento Abierto en Asamblea Nacional.

Información establecida en el Artículo 17 del Reglamento para la Implementación del Parlamento Abierto en la Asamblea Nacional.

 

 

1. Trayectoria del Asambleísta Estefanía López.
2. Integración, perfil y funciones del equipo de trabajo.

3. Plan de trabajo presentado ante el Consejo Nacional Electoral.

4. Certificaciones de presentación de las declaraciones patrimoniales juradas de inicio de gestión, periódicas y de fin de gestión.
5. Declaración de intereses prevista en el Art. 162, numeral 10, de la Ley Orgánica de la Función Legislativa;
6. Informes periódicos de rendición de cuentas; 2025
7. Agenda de reuniones, talleres y otras actividades, con los requisitos exigidos en el Art. 162, numeral 11, de la Ley Orgánica de la Función Legislativa.

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